Historia del Labrador

El Labrador proviene de una mezcla tan variada como desconocida, pero el aislamiento de Terra Nova permitió que sus antepasados adquirieran una uniformidad excepcional. Más tarde el perro de agua tuvo que convertirse en el ayudante de la caza; 200 años de selección como mínimo. Los pescadores vascos, o tan bien considerados bretones fueron los descubridores de las ricas aguas en peces de Terranova. Sus homólogos portugueses no fueron los últimos en llegar, como tampoco lo fueron los ingleses, todos ellos que complementaron sus actividades con los Labradores. Muchos barcos cruzaron las aguas de Terranova, animando el establecimiento provisional de colonias que después serían definitivas. Estos modestos pescadores, de orígenes muy distintos, son sin duda alguno de los orígenes de la introducción de esta especie canina en Terra Nova. Estos animales servían para vigilar almacenes donde se preparaba y salaba el pescado. De esta forma, todos los pescadores de distintos países tenían que someterse a una temible competencia. La abundancia de restos les permitía mantener una colonia entera de perros. Además los Labradores ayudaban a los pescadores a jalar las redes de las barcas en la riveras, y atrapar los peces que intentaban escaparse. Esta utilización del perro es actualmente tradicional en determinadas regiones, como Algarbe, Portugal.


Historia: Está bastante claro que no había ningún perro indígena en Newfoundland cuando las primeras compañías de pesca llegaron. Si los americanos nativos tenían alguno, los exploradores nunca los vieron. Así que es bastante probable que los perros de Agua St.Johns vienen de la vieja Inglaterra. Hay también alguna especulación que el antiguo perro St. Hubert también se podría haber traído de allí; las ilustraciones que existen de la época muestran una raza de perro negro, con orejas caídas con un cierto parecido con el Labrador. Sólo queda especular lo que pasó, pero se sabe que los pescadores de bacalao que salían de Bretaña para practicar la "pesca de orilla" usaban perros pequeños para la pesca y trabajaban en equipo de cuatro pescadores; dos en el bote y dos en la orilla preparando y curtiendo el pescado. Ellos necesitaban de un perro pequeño que entrara y saliera con frecuencia del bote y que tuviera el pelo corto y repelente al agua para que no arrastraran ésta en cantidades cuando entraban al bote. Estos perros además habían desarrollado un alto instinto para ayudar a recuperar las redes y las líneas de los pescadores como también trabajar en condiciones muy duras de clima sin agotarse prematuramente cuando la jornada era de más de 20 horas. El perro desarrollado para estos trabajos puede encontrarse en varias variedades: uno más pequeño para los barcos de pesca, y una más grande con un pelaje más grueso para los bosques. El perro más pequeño se llamó, Lesser St. Johns, Lesser Newfoundland, o Labrador. En definitiva esta raza se originó en Newfoundland; y no sabemos por qué el nombre "Labrador". Es posible que se deba a una confusión geográfica de la época según, Charles Eley, en Historia de Perros recogedores.