Muchas mujeres sufren continuamente porque no se sienten realmente valiosas y especiales, muchas veces la razón radica en las creencias limitantes que tienen en relación con la imagen de sí mismas y también por las críticas y opiniones negativas recibidas por personas a su alrededor.

En este artículo comparto contigo 3 tips fáciles para incrementar tu autoestima y sentirte más segura contigo misma.

HD-wallpapers9.com

#1. No intentes ser perfecta: El querer ser, hacer o tener siempre todo a la perfección, te puede llevar a sentirte cada vez más hundida en la autocrítica, lastimándote sin necesidad. Si bien es cierto es importante que siempre demos nuestro máximo esfuerzo, el pretender la perfección hará que tu vida se convierta en una constante depresión e incluso de dolor cada vez que no avances a tus propios estándares de perfección.

La búsqueda de la perfección te puede convertir en una persona obsesiva y el querer ser OBSESIVAMENTE PERFECTA en algo, te hace CLARAMENTE IMPERFECTA en otros aspectos.

#2. Renuncia a compararte con otros: Elimina la idea de que otros son mejor o peor que tú. No es necesario recurrir a otras personas para sentir como tu autoestima se infla o se encoje. La persona que necesita de esto para sentirse mejor, se encuentra claramente afectado por una baja autoestima. Por lo tanto una recomendación que te hago para que mantengas un avance constante en tu vida, es que seas tú misma el punto de comparación en cualquier cosa que hagas.

Si te mantienes evaluando tus propios niveles de avance, y logras mejorar cada día te darás cuenta que cada día eres mejor que tú misma en cada momento y eso indudablemente te demostrará que sigues siendo una mujer distinta que va creciendo aceleradamente al ritmo que tú misma te impones.

#3. Se flexible y no te excedas con exigencias a ti misma: El hecho de querer triunfar y alcanzar las metas que te propongas en tu vida, es un buen inicio para trabajar dando tu mayor esfuerzo. Pero ten cuidado y procura ser congruente contigo misma y con tus capacidades. Excederte con exigencias que ni tú misma puedes cumplir, puede llevarte a sentirte en presión total y desatar una crisis de baja autoestima en donde lejos de avanzar hacia dónde quieres, te alejará rápidamente del camino al éxito. Recuerda: "pasito a pasito se llega a la meta".

Autora: Sandra P. Coral D.
Psicóloga, fundadora y directora Portal Psicoéxito
Especialista en superación personal, ley de atracción y desarrollo humano.
PORTAL PSICOEXITO

Miércoles, 08 Diciembre 2010 00:00

El Ego...


El mayor obstáculo en el camino espiritual es el ego. Este se basa en la personalidad. Desea controlar y lo hace, todas nuestras acciones. Este ego no quiere entregarse y contempla la paz como su enemigo y el conflicto como su aliado.

El problema es que nos identificamos con nuestro ego y creemos que decidimos, pero es el quién decide por nosotros. Y mientras estemos identificados con él o con nuestro yo corporal y aceptamos que estamos limitados por lo que percibimos en el mundo físico, no podemos experimentar nuestra verdadera realidad, nuestro yo espiritual.

Si estamos dispuestos a liberarnos de nuestro ego, entonces corregiremos nuestras percepciones.

A través de los ojos de ego creemos que Dios esta fuera de nosotros y que nos castiga por nuestros errores.

Podemos definir al ego como nuestro yo inferior o nuestra personalidad. Es parte de nuestra mente que está separada o disociada de nuestra mente espiritual, que es la que contiene solamente los pensamientos amorosos de Dios.

El lema favorito del ego es "Busca que no encontrarás jamás lo que buscas". Se preocupa por generarnos juicios condenatorios, pensamientos de ataque y defensa y es un maestro de la decepción. Su objetivo principal es controlarlo todo y creer que así todo está bien.

Sus cimientos se hunden en la duda y en la incertidumbre, razón por la que es ambiguo y ambivalente respecto a todo. Se caracteriza por la complejidad y por la confusión en vez de por la sencillez.

El mundo del ego es un mundo de placer-dolor que para la mayor parte de nosotros, contiene mucho más de dolor que de placer.

La separación es su juego, por lo que hay que pensar primero en uno, consiguiendo y acaparando todo lo que se pueda pretender.

Los celos, la posesividad y el rechazo forman el núcleo de su existencia. El ego no tiene la menor duda de que el centro del universo es él.

Visto a través de los ojos del ego, mi identidad depende de las opiniones y juicios que los demás tienen de mí, al igual que lo que los juicios y opiniones que yo tengo sobre mí mismo. Mi identidad actual es vista como una prolongación de mi pasado.

La atracción del ego por la culpa solo puede ser plenamente comprendida si se considera la naturaleza de la percepción. Porque es el modo en que vemos el mundo que nos rodea el que determina nuestra forma de reaccionar ante el mismo. Y es nuestra percepción la que nos dice lo que vemos, basándose en las interpretaciones y en las evaluaciones de lo que suministran nuestros sentidos. Cada uno de nosotros ve al mundo de manera diferente según cuales sean nuestras necesidades individuales, nuestros deseos, nuestras experiencias pasadas y nuestras creencias actuales.

Nuestras percepciones son en realidad proyecciones de pensamientos que se originan en nuestra propia mente. Puesto que siempre miramos hacia adentro antes de mirar hacia fuera, lo que vemos es nuestro propio estado mental que se refleja hacia el exterior.

La percepción es una elección y no un hecho. Nuestras percepciones están fragmentadas, solo vemos minúsculas porciones de cualquier situación, y nunca la totalidad. Lo que creemos que es verdad solo es nuestra propia interpretación y evaluación de lo que percibimos. Y esto es lo que provoca dificultades y desacuerdos entre las personas.

Tenemos dos voces siempre ante cualquier curso a tomar. La voz del ego y la voz de nuestro profundo ser, ser verdadero, Dios, el maestro interno o como queramos llamarle. La voz del ego nos confunde, creemos que es la nuestra pero no lo es. Nuestra verdadera voz es la segunda y es menos audible por la invasión del ego. Tenemos que relajarnos y buscarla un poco, y surgirá, es más del corazón que de la mente. Una corazonada que debemos seguir.

Nuestro ego dispone de un buen conjunto de imágenes mentales que se basan en nuestras percepciones pasadas de culpa y miedo que determinan lo que creemos que queremos en el momento presente.

Nuestro ego nos engaña haciéndonos creer que estamos tomando decisiones completamente nuevas cada día, cuando en realidad en otro nivel nos dice que tengamos cuidado, que somos vulnerables y que las experiencias dolorosas del pasado pueden volver a repetirse.

Para sobrevivir, el ego nos dice que tenemos que buscar en nosotros la culpa y en los demás, y esta preocupación sobre quien es culpable y quien inocente es la base de nuestro proceso de toma de decisiones.

La proyección es el mecanismo mediante el cual rechazamos las responsabilidades y externalizamos los pensamientos o sentimientos que estamos experimentando, como la culpa, haciendo que alguien sea responsable de ellos. Ese alguien puedo ser nuestro cónyuge, un compañero de trabajo, nuestros padres, nuestros hijos, el presidente, un inspector de cualquier cosa, o cualquiera que juegue un rol en nuestra vida.

Decimos que si ellos se hubieran comportado de otro modo, nosotros no tendríamos las dificultades que estamos teniendo.

Es un hecho psicológico que cuando mantenemos la culpa tratamos de manejarla, ya sea atacándonos a nosotros mismos (lo que se suele expresar en forma de síntomas de depresión o enfermedad física) o proyección de la culpa en los demás.

Vivir atado a la culpa, que es generada por el ego, tiene entre otras las siguientes consecuencias:

- Hace que nos sintamos atacados.
- Justifica nuestros sentimientos de ira.
- Hace que nos sintamos deprimidos.
- Destruye nuestra sensación de paz.
- Hace que nos sintamos sin amor
- Destruye nuestra confianza y autoestima.

Todo esto ha sido experimentado por mi y recién ahora me doy cuenta como funciona, como es el juego del ego que me tenía dominado y no me percataba. Decidía por mí y no lo sabía, pese a que alguien me lo decía, no era conciente. ¿Ven que difícil y sutil enemigo tenemos adentro?

Sólo hay un antídoto conocido frente a la culpa: un perdón completo, comenzando por nosotros mismos y extendiéndolo a todos los que comparten el mundo con nosotros.

El ego mira al perdón de modo ambivalente. Nos aconsejo que perdonemos pero no olvidemos. La falta de perdón es la razón de ser del ego. Continúa justificando que hagamos juicios condenatorios porque su supervivencia depende de que tengamos una creencia mas firme en la realidad de la culpa, que en la del perdón.

Descubro que la única manera de mantenerme en paz y feliz es mantenerme en el presente, perdonando. Esta vigilancia demuestra que el perdón es la llave para ver el mundo de manera diferente.

Perdonar es dejar pasar las cosas, dejar que el incidente pase. Hay que dejar de criticar y hacer reproches.

Tenemos que abandonar, soltar como lastre nuestros planes y dejar que Dios, el Universo o como queramos nombrarle, asuma el control. Todo nos sucede según un plan divino, y es el que debemos adaptar como el plan y no los nuestros.

Todo nos sucede de acuerdo a ese Plan y nos enseña una lección que debemos aprender.

Cada decisión que nosotros hacemos en nuestra vida supone elegir a partir del sistema de pensamiento del ego o del sistema de pensamiento del amor.

Al ego le gusta aumentar nuestras dudas y su voz quiere ser escuchada primero.

Intenta convencernos de que no nos arriesguemos a escuchar la voluntad de Dios porque tal vez no nos guste la respuesta. Yo he experimentado este error muchas veces.

El juego de la incertidumbre y el miedo es el juego del ego.

Con frecuencia nos encontramos atrapados en la racionalización de que seríamos felices si la voluntad de Dios coincidiera con la nuestra.

Esto quiere decir que ya sé la repuesta que deseo por lo que no preguntaré.

Es otra trampa. Hay que fluir, flotar y dejar que el Universo asuma el control, sin deseo, sin desear una respuesta específica.

Y precisamente esto es lo que enloquece al ego ya que su supervivencia depende de tener respuestas que satisfagan sus deseos.

Solo cuando estoy demasiado preocupado por el resultado, mi ego alza su voz que causa interferencia con la voz interna.

No tenemos que librarnos por completo de nuestra ira, culpa y pensamientos de no perdonar, para empezar a oír nuestra voz interna. Es nuestra disposición aunque sea parcial, a presentar nuestros problemas a nuestros guía interno la que hace posible que nuestras percepciones equivocadas se corrijan

La palabra "difícil" se basa en nuestras creencias pasadas de que hay límites a nuestra capacidad de aprendizaje. Debemos confiar en nosotros, en nuestro guía interno y adquirir cada vez más confianza.

Nuestro ego es muy hábil en el modo de diseñar su supervivencia. Y un elemento esencial para dicha supervivencia es el miedo., ya que sin el dejaría de existir. El miedo se basa en la percepción de que estamos siendo atacados.

Debemos abandonar las culpas, los juicios, los reproches y las condenas. Al hacerlo descubrimos que debemos aceptar la responsabilidad de nuestra libertad y nuestra felicidad puesto que lo únicos que puede dañarnos son nuestros pensamientos.

La mente dominada por el ego es muy terca y obstinada. El ego bloquea nuestra conciencia.

Cuando permitimos que la mente de nuestro ego se haga cargo de las situaciones, en lugar del yo verdadero, los celos y los sentimientos de posesión nos consumen. Creemos que la persona a la que amamos nos está causando dolor. El ego nos susurra que estamos experimentando dolor a causa de otra persona y que nuestra ira está justificada. El ego nos enseña que no podemos confiar en nadie, ni en nosotros mismos.

Lleva un cierto tiempo reconocer que nadie puede hacernos daño salvo nosotros mismos. Son sólo nuestros pensamientos y actitudes las que nos causan daño. Luego la perdida de confianza y la decepción son problemas personales e internos que proyectamos a los demás. Esto nos hace más responsables de todo cuanto nos sucede.

En el momento que queremos algo de otra persona le estamos dando el poder de hacernos daño.

Debemos estar dispuestos a abandonar las necesidades de nuestro ego y a verlas como lo que realmente son: ilusiones.

La mente de nuestro ego emplea técnicas muy ingeniosas y sutiles para evitar que nos responsabilicemos de nuestros propios pensamientos. Nos alienta a hacer evaluaciones e interpretaciones de modo que podamos justificar el miedo y las percepciones de dolor y angustia; desea que tengamos dudas e incertidumbres.

No hay que subestimar el potencial de ego para alterar nuestra paz incluso cuando creemos que nuestras mentes están centradas y libres de conflicto. Hay que tener cuidado del poder que tiene la mente centrada en el ego para interrumpir en nuestras vidas cuando menos lo esperamos.

El ego nos persuade a determinar a cuales personas debemos amar y a cuales no, según como actúan o aparentan ser.

¿Cómo podemos aprender a distinguir entre la voz del ego y la del Verdadero Ser? Ambas voces nos hablen todo el tiempo. La voz del ego suele ser seductoramente atractiva y bastante impositiva en sus argumentos lógicos. No hay pruebas objetivas que decidan concluyentemente cuál es cuál. La Voz de Dios es muy suavecita. Para hacer mas complicada la cosa, la voz de Dios a veces nos solicita conductas que son ilógicas, contrarias a procesos intelectualizados, incluso que pueden parecer insanos. Entonces ¿Qué hacer? ¿Dónde y como aprendemos el arte de discernir?


El único consejo verdadero viene de la conciencia total, pero el ego puede simular la experiencia de ella y hacer ruido intentando neutralizar a la Verdadera Voz Interior.

¿Cómo podemos estar seguros de escuchar el consejo de nuestra Voz Interior y no del ego? Para ello habrá que tener desarrollada la intuición y haber aprendido a tener confianza en uno mismo. Por supuesto que esto no es fácil de obtener, pero tampoco un imposible. El conocimiento de la verdad debe ser cultivado en todos los seres humanos.

Si nuestras acciones, sentimientos y pensamientos están alineados en el intento constante de la conciencia completa, es muy posible que nuestras acciones y consecuencias estén de acuerdo con la voluntad de Dios y no con el ego.



Fuente: Extracto del libro Adios a la culpa: La magia del perdón- Gerald G. Jampolsky

 

Sábado, 20 Noviembre 2010 00:00

Los Diez Secretos del Amor


Experimentar el amor en nuestras vidas y disfrutar de relaciones verdades casi siempre nos parece un cuento de hadas imposible de hacer realidad. Pero, lo cierto es que todos estamos en la capacidad de amar y ser amados y de crear relaciones amorosas en nuestras vidas.

Solo debemos aprender cómo hacerlo.

Algunos puntos a tener en consideración son:

- No existe mayor error en la vida que mostrarse cínico ante el amor. Cuando llegues al final de tu vida, lo único que contara será el amor que has dado y has recibido.

- En tu viaje al otro mundo, lo único que te llevaras contigo es amor y lo único de valor que dejaras atrás es amor

- Por eso el amor es el mejor regalo de la vida. Le da sentido y lo hace merecedora de ser vivida.  Hay personas que por amor han sido capaces de soportar dificultades en la vida.

- El amor no es algo que sucede, es algo que creamos y todos tenemos esa capacidad.

- Para amar realmente, debes de comprender a esa persona, necesitas conocerla y respetarla. Es preciso que su bienestar te preocupe de verdad.

- Para amar a una persona de verdad debes de verla por dentro (su naturaleza, su espíritu o su alma). Hay cosas que no pueden contemplarse con los ojos. En el amor lo esencial solo puede verse con el corazón.

- "Todos tenemos el poder de amar y de que nos amen y la capacidad para crear relaciones amorosas en nuestra vida. Por eso es tan triste que la gente decida vivir sin amor"

- El amor esta disponible para todo el mundo, pero debemos elegirlo. En la vida logras lo que eres, y eres lo que logras. Las relaciones no aportan el amor, nosotros ponemos amor en la relación. Cuando somos cariñosos, una relación cariñosa surge inevitablemente.

-Si deseas amor, debes de renunciar a tus miedos y estar dispuesto a no dejar pasar las oportunidades.

Para ello debes de conocer Los Diez Secretos del Amor Abundante:

1.- EL PODER DEL PENSAMIENTO:

El amor comienza con el pensamiento.

Nos convertimos en lo que pensamos.

Los pensamientos amorosos crean experiencias y relaciones amorosas.

Las afirmaciones pueden cambiar nuestras creencias y pensamientos acerca de nosotros mismos y de los demás.

Si quieres amar a alguien, necesitas tener en cuenta sus necesidades y deseos.

Pensar acerca de tu pareja ideal te ayudará a reconocerla cuando entre en tu vida.

2.- EL PODER DEL RESPETO:

No puedes amar a nada ni a nadie a menos que antes lo respetes.

La primera persona que merece tu respeto eres tú.

Para recuperar el respeto por ti mismo, hazte la pregunta:

¿Qué respeto en mí?

Para respetar a los demás, incluso a las personas que te desagradan, pregúntate:

¿Que respeto de ellos?

3.- EL PODER DE LA ENTREGA:

Si deseas recibir amor, ¡todo lo que tienes que hacer es darlo!
Cuanto más amor entregues, más recibirás.
Amor es entregarte sin condiciones y voluntariamente.

Practica al azar actos de bondad.

Antes de comprometerte a una relación, no te preguntes por lo que la otra persona te puede dar, sino por lo que tú puedes aportarle a ella.

La fórmula secreta de una relación amorosa, feliz y para toda la vida es centrarte siempre en lo que puedes dar en vez de en lo que puedes sacar de ella.

4. EL PODER DE LA AMISTAD:

Para encontrar un amor verdadero, primero debes encontrar a un amigo o una amiga verdadera.

El amor no consiste en mirar a los ojos del otro, sino en mirar juntos en la misma dirección.

Para amar a alguien de verdad debes amarlo por lo que es, no por su aspecto físico.

La amistad es la tierra en la que la semilla del amor crece.

Si deseas introducir amor en una relación, primero debes aportarle amistad.

5.- EL PODER DEL CONTACTO FÍSICO:

El contacto físico modifica una de las expresiones más poderosas del amor que existe, destruye barreras y crea vínculos entre la gente.

El contacto físico altera nuestro estado físico y emocional y nos hace más receptivos al amor.

El contacto físico nos ayuda a que el cuerpo sane y enternece el corazón.

Cuando abres tus brazos, estás abriendo tu corazón.

6. EL PODER DEL DESPRENDIMIENTO:

Si amas algo déjalo libre. Si vuelve es tuyo; si no lo hace, nunca lo fue.

Incluso dentro de una relación amorosa, la gente necesita tener su propio espacio.

Si queremos aprender a amar, primero debemos aprender a perdonar y dejar ir nuestras heridas y dolencias del pasado.

Amar significa desprendernos de nuestros miedos, prejuicios, ego y Condicionamiento.

Hoy dejo atrás todos mis miedos, el pasado ya no tiene poder sobre mí; hoy es el comienzo de una nueva vida.

7.-. EL PODER DE LA COMUNICACIÓN:

Cuando aprendemos a comunicarnos abiertamente y con sinceridad, la vida cambia.

Amar a una persona es establecer comunicación con ella.

Deja que la gente a la que amas sepa que la amas y aprecias.

Nunca tengas miedo a pronunciar las palabras mágicas: te quiero.

No dejes pasar la oportunidad de halagar a una persona.

Despídete de la gente siempre con palabras cariñosas: puede que sea la última vez que veas a esa persona.

Si estuvieras a punto de morir y pudieras llamar por teléfono a las personas que quieres, ¿a quién llamarías?, ¿qué le dirías?... ¿a qué esperas para hacerlo?

8. EL PODER DEL COMPROMISO:

Si deseas amor en abundancia, debes establecer el compromiso de lograrlo, un compromiso que se reflejará en tus acciones y en tus pensamientos.

El compromiso es la verdadera prueba de que el amor está presente.

Si quieres tener una relación con amor, debes comprometerte a crear la relación que quieres.

Cuando estamos realmente comprometidos a algo o con alguien, abandonar nunca es la opción.

El compromiso distingue una relación frágil de una sólida.

9. EL PODER DE LA PASIÓN:

La pasión enciende el amor y lo mantiene vivo.

Una pasión duradera no procede exclusivamente de la atracción física, sino que se origina gracias a un profundo compromiso, entusiasmo, interés y fascinación por la otra persona.

La pasión se puede reavivar recreando experiencias pasadas en las que existe pasión.

La espontaneidad y las sorpresas crean pasión.

El amor y la felicidad comparten la misma esencia; todo lo que necesitamos hacer es vivir cada día con pasión.

10. EL PODER DE LA CONFIANZA:


La confianza es esencial para establecer una relación con amor.

Si un miembro de la pareja está cegado por la sospecha, la ansiedad y el temor, el otro se sentirá atrapado y emocionalmente ahogado.

No puedes amar a una persona plenamente a menos que confíes en ella.

Actúa como si la relación que mantienes con una persona nunca fuese a acabarse.

Una manera de saber si una persona es la adecuada para ti es preguntándote:

¿Confío en ella plenamente y sin reservas? Sí la respuesta es negativa, piénsalo con cuidado antes de comprometerte más.

Extracto de "Los Diez Secretos del Amor Abundante" de  Adam J. Jackson

Miércoles, 20 Enero 2010 00:00

Quejas y Resentimiento


Renegar es una de las estrategias predilectas del ego para fortalecerse. Cada queja es una historia inventada por la mente y la creemos ciegamente. No importa si manifestamos nuestras quejas o si las pensamos en silencio.

Fotografía: Pasiphae/123RF

Algunos egos sobreviven fácilmente a base de lamentos únicamente, quizás porque no tienen mucho más con lo cual identificarse. Cuando somos presa de esa clase de ego, nos lamentamos habitualmente, en particular de los demás. Sin embargo, es algo que hacemos inconscientemente, lo cual significa que no sabemos lo que hacemos. Aplicar rótulos mentales negativos a los demás, ya sea en su cara o cuando se habla de ellos con otros, o sencillamente cuando se piensa en ellos, suele ser uno de los componentes de este patrón. Utilizar adjetivos ultrajantes es la forma más cruda de esos rótulos y de la necesidad del ego de tener la razón y triunfar sobre los demás: "idiota, perra, imbécil", son pronunciamientos definitivos contra los cuales no hay argumento posible. En el siguiente nivel más bajo en la escala de la inconciencia están los gritos y las injurias, y bastante cerca, está la violencia física.

El resentimiento es la emoción que acompaña a las lamentaciones y a los rótulos mentales, y refuerza todavía más el ego. El resentimiento equivale a sentir amargura, indignación, agravio u ofensa. Resentimos la codicia de la gente, su deshonestidad, su falta de integridad, lo que hace, lo que hizo en el pasado, lo que dijo, lo que no hizo, lo que debió o no hacer. Al ego le encanta. En lugar de pasar por alto la inconciencia de los demás, la incorporamos en su identidad. ¿Quién lo hace? Nuestra inconciencia, nuestro ego. Algunas veces, la "falta" que percibimos en otra persona ni siquiera existe. Es una interpretación equivocada, una proyección de una mente condicionada para ver enemigos en los demás y elevarse por encima de ellos. En otras ocasiones, la falta puede existir pero la amplificamos al fijarnos en ella, a veces hasta el punto de excluir todo lo demás. Y fortalecemos en nosotros aquello contra lo cual reaccionamos en otra persona.

No reaccionar al ego de los demás es una de las formas más eficaces no solamente de trascender el ego propio sino también de disolver el ego colectivo de los seres humanos. Pero solamente podemos estar en un estado donde no hay reacción si podemos reconocer que el comportamiento del otro viene del ego, que es una expresión de la disfunción colectiva de la humanidad. Cuando reconocemos que no es personal, se pierde la compulsión de reaccionar como si lo fuera. Al no reaccionar frente al ego logramos hacer aflorar la cordura en los demás, es decir, oponer la conciencia incondicionada a la condicionada. En ocasiones quizás sea necesario tomar medidas prácticas para protegernos contra personas profundamente inconscientes. Y podemos hacerlo sin crear enemistad. Sin embargo, la mayor protección es permanecer en la conciencia. Una persona se convierte en enemiga cuando personalizamos la inconciencia de su ego. No reaccionar no es señal de debilidad sino de fuerza. Otra forma de expresar la ausencia de reacción es el perdón. Perdonar es pasar por alto o no reparar. No reparamos en el ego sino que miramos la cordura alojada en la esencia de todos los seres humanos.

Al ego le encanta quejarse y resentirse no solamente con respecto a otras personas, sino también a las situaciones. Lo mismo que se le hace a una persona se le puede hacer a una situación: convertirla en enemiga. La implicación siempre es: esto no debería estar sucediendo; no quiero estar aquí; no quiero tener que hacer esto; es una injusticia conmigo. Por supuesto el peor enemigo del ego es el momento presente, es decir, la vida misma.

No se deben confundir las quejas con el hecho de hacer ver a una persona una deficiencia o un error a fin de que pueda corregirlo. Y abstenerse de quejarse no significa necesariamente tolerar la mala calidad o la mala conducta. No es cuestión de ego decirle a un mesero que la sopa está fría y que debe calentarse, siempre y cuando nos atengamos a los hechos, los cuales siempre son neutros. Renegar es decir "Cómo se atreve a traerme una sopa fría". Hay allí un "yo" al cual le encanta sentirse personalmente ofendido por la sopa fría y que va a sacar el mayor provecho de la situación, un "yo" que disfruta cuando encuentra la falta en el otro. Las quejas a las cuales nos referimos están al servicio del ego, no del cambio.

Algunas veces es obvio que el ego realmente no desee cambiar a fin de poder continuar quejándose.

Trate de atrapar a la voz de su mente en el momento mismo en que se queja de algo, y reconózcala por lo que es: la voz del ego, nada más que un patrón mental condicionado, un pensamiento. Cada vez que tome nota de esa voz, también se dará cuenta de que usted no es la voz sino el ser que toma conciencia de ella. En efecto, usted es la conciencia consciente de la voz. Allá en el fondo está la conciencia, mientras que la voz, el pensador, está en primer plano. Es así como usted se libera del ego, de la mente no observada. Tan pronto como tome conciencia del ego que mora en usted, deja de ser ego para convertirse en un viejo patrón mental condicionado. El ego implica inconciencia. La conciencia y el ego no pueden coexistir. El viejo patrón o hábito mental puede sobrevivir y reaparecer durante un tiempo porque trae el impulso de miles de años de inconciencia colectiva, pero cada vez que se lo reconoce, se debilita.

Fuente: Eckhart Tolle - Una nueva tierra

 
Domingo, 10 Enero 2010 00:00

Malvado, Víctima, Amante


Algunos egos, cuando no logran despertar alabanzas y admiración, se contentan con otras formas de atención y representan los personajes necesarios para obtenerlas.

Si no consiguen atención positiva, podrían buscar la atención negativa, provocando, por ejemplo, una reacción negativa en otra persona. Algunos niños lo hacen. Se comportan mal para atraer la atención.

La representación de papeles negativos adquiere fuerza especialmente cuando el ego se amplifica a causa de un cuerpo de del dolor activo, es decir, por el sufrimiento emocional del pasado que desea renovarse sintiendo más dolor. Algunos egos cometen crímenes en aras de la fama. Buscan atención haciéndose notorios y provocando la condena de los demás. Su súplica parece ser la de "por favor díganme que existo, que no soy insignificante". Esas formas patológicas del ego son solamente versiones más extremas de los egos normales.

Uno de los personajes representados con mayor frecuencia es el de la víctima, la cual busca la simpatía, o la compasión, o el interés de los demás por mis problemas, "yo y mi historia". La víctima es uno de los componentes de muchos patrones egotistas, como renegar, sentirse ofendido, injuriado, etcétera. Claro está que una vez que nos identificamos con una historia en la cual nos hemos asignado el papel de víctimas, no deseamos que caiga el telón y, por tanto, como todos los terapeutas lo saben, el ego no desea poner fin a sus "problemas" porque son parte de su identidad. Si nadie desea escuchar nuestra triste historia, podemos repetírnosla mentalmente una y otra vez para sentir compasión por nosotros mismos y poseer la identidad de una persona maltratada por la vida, por las demás personas, por el destino o por Dios. Es una forma de dar definición a la imagen que tenemos de nosotros mismos, de ser alguien, lo cual es lo único que le interesa al ego.

En las primeras etapas de muchas supuestas relaciones románticas, es bastante común que las personas representen personajes con el fin de atraer y retener a quien quiera que el ego perciba ha de ser la persona que "me dará felicidad, me hará sentir especial y satisfará todas mis necesidades".

"Representaré el papel de quien deseas que yo sea, y tú desempeñarás el papel de quien yo deseo que seas". Ese es el acuerdo tácito e inconsciente. Sin embargo, representar personajes implica un gran esfuerzo que no se puede mantener indefinidamente, en particular después de que se inicia la vida en común. ¿Qué queda cuando se abandonan los personajes? Infortunadamente, en la mayoría de los casos no queda todavía la verdadera esencia de ese ser sino lo que cubre la verdadera esencia: el ego desnudo privado de sus máscaras, con su cuerpo de dolor y sus frustraciones que ahora se convierten en ira dirigida principalmente contra el cónyuge o la pareja por no haber eliminado el miedo subyacente y la carencia, elementos intrínsecos del sentido egotista del ser.

En la mayoría de los casos, el llamado "enamoramiento" es una intensificación de los deseos y las necesidades. Nos volvemos adictos a otra persona, o mejor, a la imagen que hemos fabricado de ella. No tiene nada que ver con el verdadero amor, el cual no conoce la carencia. El español es el idioma más honesto con respecto a las nociones convencionales del amor: te quiero significa a la vez "te deseo" y "te amo", pero ésta última expresión, en la cual no hay esa ambigüedad, rara vez se utiliza, quizás porque el amor verdadero es igualmente escaso.


Fuente: Eckhart Tolle - Una nueva tierra


La empatía es la capacidad de entender y reconocer  los pensamientos y emociones ajenas y  de ponerse en el lugar de los demás y compartir sus sentimientos, dando pie a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad.

 

¿Cómo se desarrolla la empatía?

La empatía se da en todas las personas en mayor o menor grado.


No se trata de un don especial con el que nacemos, sino de una cualidad que podemos desarrollar y potenciar.

La capacidad para la empatía empieza a desarrollarse en la infancia.

Según la opinión del psiquiatra norteamericano Daniel Stern, el desarrollo de la empatía depende de si los padres consiguen sintonizar con las emociones del niño. Las reacciones de los padres frente a las manifestaciones emocionales del niño, tanto si son demasiado débiles como si son demasiado intensas, desencadenan en éste confusión y aflicción:

·   Sin emociones como, por ejemplo, la necesidad de caricias se ignoran de forma permanente, el niño, poco a poco, deja de manifestarlas: porque no tiene ningún sentido hacerlo.

·   Pero es igual de incorrecto que los padres exageren el 'cuidado' emocional del niño -por ejemplo, reclamándole 'un besito más', cuando el niño ya hace rato que muestra interés por otras cosas. A la corta o a la larga, esto hace que el niño relacione los mimos con vivencias desagradables y deje de manifestar su necesidad de ternura.

¿Cómo desarrollar la empatía?

Hay personas que por diversas razones tienen mucha capacidad empática y sin embargo otras, poseen enormes dificultades para entenderse con la gente y ponerse en su lugar.

En cualquier caso, conviene saber que las habilidades empáticas se pueden potenciar y desarrollar:

En cuanto a las actitudes que se deben tener para desarrollar la empatía destacan:

- Escuchar con la mente abierta y sin prejuicios; prestar atención y mostrar interés por lo que nos están contando, ya que no es suficiente con saber lo que el otro siente, sino que tenemos que demostrárselo; no interrumpir mientras nos están hablando y evitar convertirnos en un experto que se dedica a dar consejos en lugar de intentar sentir lo que el otro siente.

- Habilidad de descubrir, reconocer y recompensar las cualidades y logros de los demás. Esto va a contribuir, no solamente a fomentar sus capacidades, sino que descubrirán también, nuestra preocupación e interés por ellos.

¿Cómo expresar la empatía?

Hay varias formas de expresar empatía.

Una de ellas es hacer preguntas abiertas. Preguntas que ayudan a continuar la conversación y le hacen ver a la otra persona que estamos interesados por lo que nos está contando.

Es importante, también, intentar avanzar lentamente en el diálogo, de esta forma estamos ayudando a la otra persona a que tome perspectiva de lo que le ocurre, dejamos que los pensamientos y sentimientos vayan al unísono y nos da tiempo de asimilar y reflexionar sobre el tema.

Antes de dar nuestra opinión sobre el tema, debemos esperar a tener información suficiente, cerciorarnos de que la otra persona nos ha contado todo lo que quería y de que nosotros hemos escuchado e interpretado correctamente lo esencial de su mensaje.

En ocasiones los otros no necesitan nuestra opinión y consejo, sino saber que los estamos entendiendo y sintiendo lo que ellos nos quieren transmitir.


Cuando tengamos que dar nuestra opinión sobre lo que nos están contando es muy importante hacerlo de forma constructiva, ser sinceros y procurar no herir con nuestros comentarios.

Para esto es muy importante ser respetuoso con los sentimientos y pensamientos de la otra persona y aceptar abiertamente lo que nos está contando.

Es aconsejable tener una buena predisposición para aceptar las diferencias que tenemos con los demás, ser tolerantes y tener paciencia con los que nos rodean y con nosotros mismos.

Aunque ser tolerante no quiere decir que tengamos que soportar conductas que nos hacen daño o que pueden hacer daño a otros, sino aceptar, comprender y respetar las diferencias.