LAS RELACIONES CON LA INFANCIA A LA LUZ DE LA LEY DEL AMOR

¿Hay alguna medida que se pudiera aplicar a nivel social que permitiera a la humanidad avanzar espiritualmente más rápido?
Sí. Amad a los niños y procurad no hacerles daño, ni físicamente ni emocionalmente. No los humilléis jamás. Ya os advierto que desde el punto de vista espiritual uno de los delitos más graves que existe es el maltrato a la infancia. Permitid que los niños sean libres, que expresen sus sentimientos, que jueguen y que aprendan jugando. Si criáis una generación de niños con amor vuestro mundo cambiará rápidamente, porque el amor cambia el mundo. No cambiaréis vosotros el mundo, lo harán ellos gracias al amor que han conocido.


¿Algún consejo que nos pueda servir para saber cómo tratar mejor a los niños?
¿Acaso no habéis sido niños nunca? Poneos en su lugar. Recordad cuando vosotros fuisteis niños, lo bueno y lo malo. Acordaos de lo malo que os hicieron para no repetirlo y de lo bueno para tomarlo como ejemplo. Y aquí no sólo hablamos de maltrato físico, sino también del maltrato emocional, porque hay muchas personas en vuestro mundo que maltratan emocionalmente a los niños, empezando por sus propios hijos, aunque muy poca gente lo admitirá. Están tan enfrascados en sus propios problemas que no tienen un mínimo de sensibilidad para darse cuenta del daño que les están haciendo a los hijos. Piensan que el niño, por el hecho de serlo, no comprende las cosas como un adulto y que por ello es menos sensible, así que no tienen ningún miramiento a la hora de tratarles, y descargan sobre ellos todas sus frustraciones. Sin embargo, ocurre todo lo contrario: los niños son más vulnerables y sensibles al daño físico y emocional que los adultos, por lo tanto hay que poner mayor énfasis en tratarles lo más respetuosa y amorosamente posible. Aceptadlos y amadlos tal y conforme son. 


No pongáis ninguna condición para quererles. Hay personas que no aman a sus hijos, sólo los utilizan para darse importancia, para presumir de ellos por ser inteligentes, porque tienen alguna cualidad que los hace ser mejores de cara a los demás, y si no tienen estas cualidades los menosprecian, y esto afecta grandemente su autoestima. El que ama a sus hijos de verdad los ama tal y conforme son, sean más o menos guapos, más o menos inteligentes, más o menos decididos. 


Hay gente que opina que es necesario el castigo físico para educar a los niños. ¿Qué opinas de esto?
Entonces también serán partidarios de que su jefe les de un cachete de vez en cuando si considera que no han hecho bien su trabajo.
Pues no creo que les hiciera mucha gracia, la verdad. Creo que lo normal sería que denunciaran al jefe por maltrato laboral.
Claro que no les hace gracia, porque a nadie le gusta que le peguen. Si consideráis que pegar a un adulto es un acto delictivo y deplorable ¿por qué no tenéis ese mismo criterio cuando un adulto le pega a un niño, que además es más débil y no se puede defender? Lo que no deseéis para vosotros mismos no se lo hagáis a los demás, y menos a los que son más débiles e indefensos, que son los niños. Qué triste es observar cómo algunos padres cuando sus hijos pegan a otros niños, les castigan haciéndoles lo mismo que les acaban de prohibir, es decir, pegándoles. ¿Qué puede aprender el niño viendo que el adulto hace lo mismo que le está censurando a él mismo, aparte de que el más fuerte es el que impone su ley a través de la violencia? Jamás se os ocurra pegarle a un niño y menos utilizando la excusa de que es por su bien, para educarle y enseñarle disciplina. El que hace uso del castigo físico no educa, sólo pone de manifiesto su incapacidad para educar, su falta de tacto, paciencia, ternura y delicadeza hacia los niños. Si se lucha en contra de maltrato y la violencia de género, igual o más énfasis debería ponerse en luchar contra el maltrato infantil. 


Bueno, creo que hoy en día en muchos países el maltrato a la infancia es un delito penado por la ley y se castiga al adulto si se demuestra que el niño ha recibido malos tratos.
Sí, sobre todo en Occidente y esto es un avance importantísimo. El problema es que muchas veces demostrar que el niño recibe malos tratos es difícil, porque las pruebas del maltrato no son evidentes. Un adulto que ha sido maltratado tiene la capacidad por sí mismo para defenderse y poner una denuncia si ha sido agredido, pero los niños necesitan de un adulto para defenderse, y si además el maltrato ocurre en el ambiente familiar, ¿quién le va a defender si los que están ahí para protegerle son sus verdugos? Además, vuestra sociedad todavía es excesivamente tolerante con el castigo físico menor, pues muchas personas consideran aceptable el cachete, la bofetada
o la palmada en el culo, aunque seguro que si se lo hicieran a ellas no les haría ninguna gracia. Que cada uno piense para sí mismo cómo se sentiría siendo objeto del trato que da a los niños. Esto le ayudará a ser más sensible con ellos. 


Hay personas que argumentan que lo ideal sería no utilizar el castigo físico y están de acuerdo en limitar su uso, pero que hay niños que son muy rebeldes y que no atienden a razones, y que en esos casos hay que tener "mano dura", o sea aplicar medidas más contundentes. ¿Qué opinas al respecto?
El que cree que educar a sus hijos, o a los niños en general, es imponerse sobre ellos y para someterlos a su voluntad utiliza la agresividad verbal o física con el objetivo de asustarlos para que, por miedo, acaben obedeciendo, refleja su propia incapacidad e inmadurez espiritual. Cuando hay amor, sensibilidad y comprensión siempre se encuentra otra manera de hacer las cosas, pero si no la hay cualquier excusa es buena para sacar las malas actitudes que uno lleva dentro. 


¿Pero no es cierto que muchos de los adultos que maltratan a los niños fueron ellos mismos maltratados de niños? Quiero decir que no han tenido un buen ejemplo a seguir.
En esos casos deberían recordar lo que sintieron cuando fueron maltratados y cómo les dolió que les trataran con desprecio y sin sensibilidad, para que así procuren no repetir con sus hijos ni con ningún otro niño aquello que no les gustó para sí mismos. Hay muchas personas que han recibido malos tratos, físicos o psicológicos cuando fueron niños en mayor o menor medida, porque en vuestro mundo todavía predomina el egoísmo en todos los aspectos. Los que han tomado buena nota de la experiencia vivida y se acuerdan del sufrimiento que experimentaron procurarán intentar evitar a sus hijos y en general a la infancia, el sufrimiento que ellos han vivido. 


¿Cuáles son las alternativas para educar sin recurrir a la mano dura?
A través del juego es la manera en que el niño aprende de manera natural sin necesidad de obligarle. A través del juego se le puede enseñar valores, y conocimientos de todo tipo. Si han actuado negativamente, el primer paso es dialogar con ellos para que tomen conciencia del acto negativo que cometieron. Hay una pregunta muy sencilla que les puede ayudar a reflexionar: ¿cómo te sentirías si alguien te hubiera hecho lo mismo que tú has hecho? Por ejemplo si han pegado a otro niño un buen argumento para inducirles a la reflexión es preguntarles ¿a ti te gusta que te peguen? Hay que fomentar el dialogo y la reflexión en la resolución de los conflictos, ayudar al niño a que tome conciencia, que comprenda dónde está el problema de su actuación y ofrecerle una posibilidad de reparación del daño realizado. En realidad hay corrientes educativas en vuestro mundo que actúan de acuerdo con esta filosofía. Pero para eso es necesario que el niño reciba más atención de la que generalmente recibe. 


Hay personas que opinan que la educación de ahora ha empeorado respecto a épocas pasadas. Que ahora los niños aprenden poco porque esos métodos educativos nuevos son demasiado blandos y lo único que consiguen es que los niños les tomen el pelo a los profesores y presten poca atención en clase. ¿Qué opinas de esto?
Están equivocados de cabo a rabo. Es cierto que algunas personas, sobre todo las que tienen una forma de ser rígida y severa, parecen tener nostalgia de la educación del pasado. Son los que suelen estar de acuerdo con el proverbio "la letra con sangre entra". En épocas pasadas los colegios religiosos eran muy valorados por algunos padres porque tenían fama de educar con "disciplina", como Dios manda. En realidad lo que ellos llamaban "educar con disciplina" consistía en forzar la obediencia de los alumnos mediante el miedo, la amenaza y el castigo físico, amargando la vida de esos alumnos, que más que niños eran pequeños reclutas asustados de los cuales había desaparecido del rostro todo atisbo de espontaneidad, sensibilidad y alegría propia de la infancia. Y todo eso, además, se hacía utilizando el nombre de Dios. 


Pero esta educación, aunque es posible que consiguiera niños más sumisos y obedientes, no conseguía niños ni más inteligentes ni más felices, ni más libres. Estos niños que han crecido con el miedo en el cuerpo cuando son adultos tienen muchas carencias. Si no han superado el trauma de la infancia suelen tener dificultades para expresar los sentimientos, una autoestima baja y son propensos a los problemas emocionales, aunque a lo mejor todavía recuerdan de memoria la lista de los Reyes Godos, pues les iba la vida en ello.
También es cuestionable que los alumnos del pasado fueran más inteligentes y mejor formados que los de la actualidad, pues antes se hacía mucho énfasis en la memorización de contenidos y poco en el razonamiento lógico. La idoneidad de los contenidos educativos también eran cuestionable, los recursos que se destinaban a la educación eran menores y el tiempo de escolarización obligatoria también era menor. La educación actual pretende que los niños tengan mayor capacidad de reflexión y raciocinio, que memoricen menos y razonen más. Por otra parte, los países que muestran mejores tasas de rendimiento académico y menor fracaso escolar no son los que optaron por modelos educativos basados en la disciplina, sino todo lo contrario, los que aplican los modelos educativos progresistas. La diferencia es que invierten más recursos humanos y materiales en la educación que otros países. Finlandia, el país que tiene el mejor modelo educativo del mundo, es un claro ejemplo de lo que os digo.


Continuará...

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Extracto del libro  "La ley del amor" - Las Leyes Espirituales II de  Vicent Guillem
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