La flexibilidad mental de lo niños permite que su creatividad sea mucho más recurrente. Practicar algunas de sus virtudes podría acrecentar tu capacidad para solucionar problemas.

En prácticamente toda cultura se reconoce la sabiduría implícita en la simpleza con la que los niños perciben la vida. “El niño conoce el corazón del hombre” advertía E.A. Poe, probablemente refiriéndose a la capacidad de los infantes para disfrutar la vida y para penetrar en las esencias. La sencillez conque vivimos la niñez engloba claves necesarias para entender la vida, pero además, reanimar esta virtud podría constituir una fuente importante de inspiración para las personas que buscan innovar.

En la vida adulta existen periodos furtivos de creatividad, pero hay otros en los que las ideas y las soluciones a nuestros problemas brillan por su ausencia. Para Harish Kumar, especialista en este tema y autor del blog Launch Your Genius, para lograr una mente innovadora y original, es necesario seguir algunas de las prácticas que naturalmente vivíamos cuando éramos niños:

1. Pregúntate y sé curioso: los niños se asombran continuamente con la vida y son infinitamente curiosos. Asómbrate y pregúntate. Cuestiónate a ti mismo y a los demás cosas que no te preguntarías como un adulto. Disfruta de la información y la curiosidad continua.

2. Vuelve a creer que lo imposible es posible: pretende. Cuando eras un niño pretendías ser lo que en ese momento querías. Expande tu mundo de posibilidades y cree que eso que sueñas es realizable. Lo anterior te ayudará a no respetar los límites presupuestos.

3. Trabajar es jugar: como decía Nietzsche: “La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño”. Ve la vida como un juego, no seas demasiado serio. Mientras más relajado estés en el trabajo, mejor trabajará tu intelecto.

4. Conecta y combina: los niños son capaces de relacionar los distintos conocimientos que adquieren pues carecen de prejuicios. Lo anterior provoca una visión multidisciplinaria para la resolución de problemas.

5. Simplicidad y focalización: los pequeños encuentran soluciones brillantes, simples y elegantes a distintos problemas. Cuando crecemos caemos constantemente en la complejidad, e ignoramos las respuestas que parecen muy obvias por considerarlas tontas.

6. Vive el presente: desarrolla tus habilidades de observación para que puedas estar en el ahora. Esta capacidad te dará muchas herramientas para manejar problemas.

7. Rompe con tus suposiciones y prejuicios: los niños rompen constantemente con las suposiciones sobre cómo deben hacerse las cosas. Lo anterior potencia su creatividad para imaginar soluciones y procesos.

Una mezcla entre responsabilidad y despreocupación resulta imprescindible para enfrentar nuestra adultez, y simultáneamente comprender la vida con simpleza. El mundo puede ser tan complejo o simple como queramos verlo. Vivir un equilibrio entre estos dos componentes estimulará nuestras manifestaciones creativas e incentivará una mente más abierta e innovadora.

Fuente: Faena
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