Cuando comprendas que no eres el cuerpo,
los sentidos y la mente, que no eres el agente, el pensador,
te abres a una nueva dimensión del vivir,
un mundo no equipado de objetos y conceptos.
En la relación de objeto a objeto, de personalidad a personalidad, 
no hay amor,
no hay comprensión.
Hay sólo necesidad, exigencia.
Estar juntos, libres de toda representación de un «yo» y un «tú», que son solo superposiciones, conceptos, y convertirnos en SOMOS UNO eso
es gratuidad, ofrenda....Encontrarse, estar juntos, es amor.
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