La vida es un don, es un regalo aún para algunos sin abrir... En tus manos y en las de Dios están tus veredas, tu seguro puerto y destino.
Recuerda, no hay herida que no cure con el tiempo. Abre las puertas de tu corazón a Dios, quita los cerrojos enmohecidos por los amargos recuerdos y echate a volar... Que la sonrisa de un niño te restaure, que una palabra a tiempo te ilumine y que un santo sentimiento te resguarde. Extiende tu mano a otros que han caído y despliega tus alas sabiendo que no eres el único que en la vida ha sufrido.
Si,  Celebra la vida!, ahorra las lágrimas solo para los buenos momentos...
Hoy es el día... Hoy es la hora cero... Tu puedes hacerlo hermano.

No desmayes, no te afanes, ni te rindas.

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