Aunque no me creas, tú cabías en esta mano.

Yo te cargaba y le decía a tu mamá: "Este chico será el mejor del mundo".

"Este chico será mejor que cualquier otro".

Eres un chico bueno y maravilloso.

Me encantaba verte crecer. Cada día era un privilegio.

Después te convertiste en hombre para salir al mundo, y así lo hiciste.

Pero, en algún momento, cambiaste. Y dejaste de ser tú mismo.

Dejaste que te apuntaran con el dedo y te trataran como a un inútil.

Y cuando la cosa se puso peor, buscaste culpables.

Quién mejor que alguien que te hace sombra.

Te diré algo que ya sabes. En el mundo, no todo es de color rosa.

Es un lugar mezquino y feo.

Por más fuerte que seas, la vida te pondrá de rodillas y no te dejará levantar, si es que la dejas.

Ni tú, ni yo, ni nadie golpea tan fuerte como la vida.
Pero lo importante no son los golpes que das.

Sino los que eres capaz de soportar, sin bajar los brazos.

Cuántos eres capaz de resistir, sin tirar la toalla.

Así es cómo se gana.

Si sabes cuánto vales, exige lo que te mereces.
Aguanta los golpes sin echarle la culpa ni a él, ni a ella, ni a nadie, porque no estás donde quieres estar.

Eso es de cobardes. Y tú no lo eres. Estás para más.

Pase lo que pase, siempre te voy a querer.

Pase lo que pase.

Eres mi hijo, llevas mi sangre.

Eres lo mejor que me pasó en la vida.

Pero si no crees en ti, jamás tendrás vida propia.

Fuente: Fragmento de la película Rocky
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