No nos odiemos por tener pensamientos negativos. Podemos considerar que estos pensamientos nos «construyen», y no que nos «derriban». No tenemos por qué culparnos por tener experiencias negativas. Podemos aprender de ellas. Ser cariñosos con nosotros mismos quiere decir dejar de culparnos, dejar de sentirnos culpables, acabar con todo castigo y con todo dolor. 

También puede ayudarnos la relajación. La relajación es absolutamente esencial para comunicarnos con el Poder interior, porque si uno está tenso y asustado corta, obstruye su energía. Sólo lleva unos pocos minutos al día permitir al cuerpo y a la mente abandonarse y relajarse. En cualquier momento puedes cerrar los ojos, hacer unas cuantas respiraciones profundas y liberar cualquier tensión que lleves contigo. Al espirar, céntrate y di en silencio: «Te quiero. Todo está bien». Verás cómo te sientes mucho más tranquilo. Así te envías mensajes que te dicen que no tienes por qué ir por la vida continuamente tenso y asustado. 

Meditación diaria. También recomiendo acallar la mente y escuchar la propia sabiduría interior. Nuestra sociedad ha hecho de la meditación algo misterioso y difícil; no obstante, es uno de los procesos más antiguos y sencillos que existen. Lo único que necesitamos hacer es relajarnos y repetir en silencio palabras tales como «amor» o «paz», u otra que tenga sentido para nosotros. «Om» es un sonido muy antiguo que empleo en mis talleres y da muy buen resultado. Incluso podemos repetir: «Me amo», o «Me perdono», o «Soy perdonado». Después, escuchemos un momento. 

Hay quien cree que para meditar es preciso hacer que la mente deje de pensar. En realidad, no podemos detener la mente, pero sí podemos hacer más lentos nuestros pensamientos y dejar que fluyan. Algunas personas se sientan con una libreta y un lápiz y anotan sus pensamientos negativos porque al parecer así éstos se disipan con más facilidad. Si logramos llegar a un estado en que podamos observar cómo pasan nuestros pensamientos y no darles importancia («Ah, aquí hay un pensamiento de miedo, algunos de rabia, ahora pasa un pensamiento de amor, ahora uno de desgracia, ahí va uno de abandono, allá un pensamiento de gozo…»), comenzaremos a utilizar con sabiduría nuestro inmenso poder. 

Se puede meditar en cualquier sitio y convertir la meditación en un hábito. Considérala como una manera de concentrarte en tu Poder Superior, de comunicarte contigo mismo y con tu sabiduría interior. Lo puedes hacer de la manera que más te guste. Algunas personas hacen una especie de meditación mientras caminan o corren para hacer ejercicio. Repito: no pienses que lo haces mal porque lo haces de modo diferente. A mí me encanta ponerme de rodillas en el jardín y cavar la tierra. Es una fabulosa meditación para mí. 

Visualizar resultados optimistas. Es muy importante también la visualización y hay muchas técnicas para llevarla a cabo. En su libro Getting Well Again [Recuperar la salud], el doctor Cari Simonton recomienda muchas técnicas de visualización que suelen dar excelentes resultados en personas enfermas de cáncer. 

Mediante la visualización creas imágenes nítidas y positivas que refuerzan tus afirmaciones. Muchos de mis lectores me han escrito para explicarme la clase de visualizaciones que hacen con el fin de reforzar sus afirmaciones. Lo importante a tener en cuenta respecto a las visualizaciones es que deben ser compatibles con el tipo de persona que eres. De lo contrario, no funcionarán. 

Por ejemplo, una mujer enferma de cáncer se imaginaba cómo las células buenas de su cuerpo atacaban y mataban a las células malas del cáncer. Al final de la visualización dudaba de haberlo hecho correctamente y no le daba la impresión de que fuera a funcionar. «¿A ti te gusta matar?», le pregunté yo entonces. A mí personalmente no me hace gracia crear una guerra en mi cuerpo. Le sugerí que cambiara su visualización por otra menos violenta. Creo que es mejor emplear imágenes como el sol que derrite las células enfermas, o un mago que las transforma con su varita mágica. Cuando yo tuve cáncer imaginaba un agua limpia y fresca que arrastraba las células malas de mi cuerpo. Necesitamos hacer visualizaciones que no nos disgusten ni resulten repugnantes para nuestro subconsciente. 


Si tenemos familiares o amigos que están enfermos, les hacemos un flaco servicio al imaginarlos continuamente de este modo. Visualicémoslos sanos y bien. Enviémosles buenas vibraciones. Sin embargo, es preciso que recordemos que depende de ellos ponerse bien. Existen muchas cintas con visualizaciones y meditaciones guiadas que les puedes regalar para que les ayuden en su proceso si están abiertos y dispuestos. Si no lo están, sólo envíales amor. 

Todo el mundo puede hacer visualizaciones. Describir la casa en la que te gustaría vivir, tener una fantasía sexual, imaginar lo que le harías a una persona que te ha hecho daño, todo esto son visualizaciones. Es asombroso lo que es capaz de hacer la mente. 



Extracto de "El poder está dentro de ti" - Louise L. Hay
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