La enfermedad, la ancianidad, la desintegración, la pobreza y hasta la mismísima muerte constituyen un insulto para con el Padre de Amor. La imposición de castigo no es la Voluntad de un Dios de Amor. 

En un futuro no muy lejano, la humanidad tendrá que llegar a comprender que la carne decadente, los sentimientos que yerran, el flujo de vida que disminuye, los pasos temblorosos, son un resultado de causas establecidas por los mismos seres humanos mediante el uso del libre albedrío en pensamiento, sentimiento, palabra hablada y acción, los cuales, a través de la realización de la Ley de Círculo, regresan a sus creadores en pos de redención. 

Ahora, por cuenta de la Gracia de Dios, tenemos el uso de la magnífica actividad de la Llama Violeta Transmutadora del Amor de la Liberación. Por consiguiente, calmadamente procedan a poner su casa individual en orden, y suspendan la tendencia de deleitarse por el karma retornante ajeno, no sea que ustedes se aten a dicho karma por este mismísimo deleite, ya que aquello sobre lo cual ponen su atención, eso mismo atraen a su mundo.

Por supuesto que la Voluntad de Dios es la plenitud de la perfección para todos los seres creados. Contiene la opulencia de la Divinidad, su perfecta salud, su armonía indestructible y su expresión natural de perfección tanto en mente como en cuerpo. No existe un aspecto negativo a la Voluntad de Dios. La aceptación de privación, enfermedad o zozobra de la clase que sea como la Voluntad de Dios, es un concepto equivocado, producto del letargo de la conciencia humana, la cual no desea hacer el esfuerzo auto-consciente requerido para superar la causa de la imperfección. 

Tomado del libro "Templos de la Gran Hermandad Blanca" de Werner Schroeder 
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