Diferencia entre el amor propio y el orgullo egoísta, por Osho


Existe una gran diferencia entre ambos, aunque pueden resultar muy parecidos. Un amor propio bien entendido es un gran valor religioso. La persona que no se ama a sí misma no será capaz de amar a nadie. La primera oleada del amor tiene que rodearte a ti mismo. Tienes que amar tu propio cuerpo, tu alma, tu totalidad.

Y eso es algo natural, porque si no, no podrías sobrevivir. Y también es bello, porque te embellece. La persona que se ama a sí misma se vuelve grácil, elegante. La persona que se ama a sí misma está abocada a ser silenciosa, más meditativa, con una actitud hacia la oración más marcada que la que no se ama a sí misma.

Si no quieres tu casa, si no te gusta, no la limpiarás; si no te gusta no la pintarás, no la rodearás de un hermoso jardín ni le pondrás un estanque con lotos. Si te amas a ti mismo crearás un jardín a tu alrededor, intentarás desarrollar tu potencial, intentarás expresar todo lo que hay en tu interior. Si te amas, te regarás y te nutrirás.

Y ya verás qué sorpresa si te amas a ti mismo: los demás también te amarán. Nadie ama a quien no se ama a sí mismo. Si ni siquiera puedes amarte a ti mismo, ¿quién va a molestarse en hacerlo? Y quien no se ama a sí mismo no puede permanecer neutral.

Recuérdalo: en la vida no existe la neutralidad.

Quien no se ama a sí mismo, odia, tiene que odiar... la vida no conoce la neutralidad. La vida siempre supone una elección. No amar no significa que puedas mantenerte en ese estado sin amor; por el contrario, odiarás.


Y la persona que se odia a sí misma se vuelve destructiva. Y la persona que se odia a sí misma odiará a todos los demás, será violenta y colérica, siempre estará enfadada. Si una persona se odia a sí misma, ¿cómo puede esperar que la amen los demás? Su vida quedará destruida. El amor propio es un gran valor religioso

Osho - El libro del Ego