47. CUANDO LE PROVOQUE DISCUTIR PIENSE EN ESTO. ¿En verdad este asunto es de tanta importancia que valga la pena perder una amistad por discutir? Recuerde que nunca se gana nada con discutir, y siempre se pierde.


Piense lo suficiente en grande para comprender que las discusiones no le permitirán llegar a la altura que desea.

Cuando dos personas discuten, pronto empiezan a sentir una gran amargura interior. ¿Para qué amargarse la vida discutiendo? Pregúntese. "¿Prefiero una victoria en la discusión, o la buena voluntad de esa persona?". Porque cuando usted contradice y discute, puede obtener una victoria teatral, pero nunca la buena voluntad de la otra persona (Franklin).

48. TRATE A TODO MUNDO CON DIGNIDAD. Nunca pulse el sarcasmo, jamás rebaje a nadie. Sea humano. Trate de ser humano en todo lo que hace y en todo lo que piense. ¡No se arrepentirá de serlo! Recuerde que su primer deseo debe ser alegrar la vida de los demás.

La felicitación es el más poderoso incentivo que usted puede dar a los demás. Y no cuesta casi nada. Alabe a la gente. Siempre agrada la alabanza. Dijo el divino Maestro la Ley de Oro del buen trato: "Tratar a los demás como vosotros deseáis que os traten a vosotros. Todo el bien que deseáis que os hagan los demás, hacédselo vosotros a ellos" (Mt 7, 12)

49. HAY GRAN DIFERENCIA ENTRE EL QUE OBRA SIN TON NI SON, Y EL QUE BUSCA UN FIN DETERMINADO. Por eso trácese una meta bien definida. Piense claramente en lo que usted desea ser y obtener. Esto le dará gran eficacia en su acción.

Dos hombres empiezan a trabajar. El uno tiene bien definido qué es lo que desea ser y lograr. Su subconsciente le va diciendo en cada ocasión, "haz esto para lograrlo", "No hagas aquello, que te lo impedirá". Su meta bien definida le va diciendo lo que debe leer, lo que hay que hacer para no dejarse desanimar por las dificultades. La visión mental de lo que desea conseguir le va llenando de ánimos y nuevas ideas. En cambio el otro no se ha propuesto nada concreto. Sus metas son vagas. Y como carece de metas, carece también de las ayudas automáticas que le iba a dar su subconsciente para lograrlas.

Estudie a las personas que han triunfado: Verá que ellos están totalmente dedicados a un objetivo. Bolívar en Pativilca, muriéndose de fiebre y casi abandonado, oye que le preguntan: "¿Y ahora qué hacemos? - Triunfar, triunfar". Es su única respuesta. Él tenía una meta definida: Libertar a América. Y lo obtuvo. Pasteur buscaba una vacuna para que la gente se libre de enfermedades. Todo se opone a eso. Pero él desea conseguirlo y al fin lo logra. San Juan Bosco era pobrísimo, huérfano, sin posibilidades de estudio, pero tiene una meta bien definida: quiero "Fundar una obra que ayude a los estudiantes pobres". Y trabaja para ello 47 años, y cuando muere tiene ya colegios para pobres en los distintos continentes del mundo.

Ríndase a su meta: deje que le obsesione. Ella le dará la instrumentalización automática que usted necesita para alcanzar su ideal. Planee metas, y sus ideales se irán realizando. No tenga miedo de pensar en grande. Recuerde siempre nuestro lema: "Hay magia en el pensar en grande". Póngase tareas. Los estudiantes trabajan más, y los vendedores venden más, cuando se les pone una determinada tarea para hacer. Vivir sin metas es aburrido.

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