NO PRETENDA QUE LAS PERSONAS SEAN PERFECTAS. La gran limitación de ciertas personas es que esperan que los demás no tengan defectos. Un directivo de empresa no lograba tener paz ni estimación hasta que logró convencerse que la perfección no se halla en este mundo, y que precisamente los defectos de la gente contribuyen a que haya una variedad provechosa en la vida.

Hay que partir de estos hechos: 

1.Nadie ha alcanzado la perfección. Algunas personas están más cerca de ella que otras, pero nadie ha llegado. 

2.Cada uno tiene sus razones para ser diferente. Al Dios sapientísimo le gusta mucho la variedad. "Cuando crea a una persona rompe el molde. Así que no habrá dos personas iguales jamás". Usted no tiene porque aprobar los defectos del otro, pero tampoco tiene por qué tenerle empatía por ser así. Él tiene derecho a pensar distinto de usted. Tiene derecho de otro partido, de otra religión, de otros gustos. No queramos que todos sean hechos por un mismo molde. 

3.No sea un eterno reformador que quiere cambiarlo todo y no se contenta con nada de lo que se hace. Practíquese este gran lema: "Vivir y dejar vivir". 

4.A la gente le gustan las personas tolerantes que aman a todos y pasar por alto sus errores. 

5.Acepte a cada uno como es: ni 100 por 100 malos, ni 100 por 100 buenos. Todos con muchos defectos, pero deseosos de ser mejores. 

Antes acostumbraba a disgustarme por muchos detalles. Ahora me divierto con esas cosas porque veo que hacen más variada la vida. Si dejamos nuestro pensamiento incontrolado, vamos a encontrar defectos y antipatía en toda la gente. Pero si lo dirigimos a los bueno, vamos a encontrar muy simpático a todo mundo y gozaremos mucho más de la vida" (Schwarts). Recuerde lo que dijo Jesús: "Cómo es que dedica a mirar la basurita que hay en el ojo ajeno, si usted tiene una viga en su propio ojo" (Mt 7, 3)

Autor: Eliécer Sálesman

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