Un corazón roto está bien. Aceptalo con gozo. Deja que exista, no lo reprimas, porque la tendencia natural de la mente es reprimir cualquier cosa dolorosa. Al reprimirlo, destruiras algo que estaba creciendo.

El destino del corazón es que lo rompan. Su objetivo es ese... ha de estallar en llanto y desaparecer. El corazón ha de evaporarse, y cuando eso suceda, exactamente en el lugar que ocupaba, llegarás a conocer el verdadero corazón. Este corazón ha de romperse. 

Cuando se haya deshecho, de pronto llegas a conocer un corazón más profundo. Igual que una cebolla, la pelas y debajo hay una nueva capa. Hasta llegar al corazón verdadero
Artículo Anterior Artículo Siguiente