Un hombre joven llamado Joshua una vez se dirigió hacia el profeta Elías y dijo: "Elías, ¿puedo permanecer contigo por un corto periodo de tiempo y observar lo que haces? ¿Me permitirías estar contigo para ver cómo creas los milagros e interactúas con el mundo?".

A esto, Elías respondió: "Sí, puedes venir conmigo, pero debe ser bajo una condición: Por favor no hagas preguntas. Sólo observa".

Joshua accedió, y así los dos hombres salieron y viajaron a un pequeño pueblo donde encontraron a una familia pobre cuyo sustento para vivir provenía de una sola vaca. Se sentaron con la familia por unos minutos antes de que, para el asombro de la familia y del joven, Elías se levantase, saliera y ¡sacrificara la vaca ante sus propios ojos! Perplejo y confundido, Joshua comenzó a dudar y cuestionar lo que Elías estaba haciendo en la casa de este hombre pobre. Antes de poder hablar, Elías le dijo firmemente: "espera un segundo. Te dije que sin preguntas". Y con eso, los dos continuaron su camino.

De la casa de la familia pobre, Elías y Joshua viajaron a una segunda casa. Esta vez, el dueño era muy adinerado pero no muy cortés. De hecho, en el minuto en el que entraron a este prospero vecindario, fueron tratados por los residentes con desdén y completa falta de dignidad humana.
Su poco gentil anfitrión les dijo: "ya que están aquí, los alimentaré, pero vayan y siéntense en el cuarto de los sirvientes. Les daré pan, agua y sal para que coman, no porque quiera darles, sino porque no tengo opción. Debo seguir una tonta costumbre social que me obliga a compartir".

Después de haber comido, Elías y Joshua se voltearon y se fueron. Pero justo mientras salían, Elías le dijo a su antipático anfitrión: "Entiendo que las paredes de tu casa se están desmoronando. Es por ello que te bendigo para que la casa sea reparada y tengas en ella todo lo que necesitas". Pronto, con esta bendición, la casa fue reparada y al hombre se le otorgó todo lo que pudiese necesitar.

Luego ambos hombres fueron a un centro comunitario que estaba lleno con todas las personas insensibles que los habían desdeñado cuando entraban en el pueblo. Allí, para sorpresa de Joshua, Elías bendijo a cada persona para que fuera un líder en su propio derecho. A este punto, el joven estaba casi furioso. Estaba molesto con Elías por tratar a este malvado hombre y a su apática comunidad con tal bondad y cuidado. No entendía cómo el Kabbalista podía bendecir a un grupo de personas llenas de tanto ego y orgullo. A pesar de esto, él sabía que había prometido no preguntar. Así que mantuvo su promesa y siguió a Elías a su siguiente destino.

El tercer lugar que visitaron fue una modesta comunidad llena de gente bondadosa y maravillosa. Estas personas aceptaron servir a Elías y a Joshua con honor. Cuando llego el momento para que los dos hombres partieran, Elías se volteó y se dirigió al director de la comunidad y dijo: "Te bendigo para que tengas un líder únicamente". Al escuchar esto, Joshua no podía contener su confusión y frustración y decidió que era tiempo de hablar. Quería saber por qué Elías dio todas estas bendiciones que parecían no tener sentido, así que le dijo: "Elías, escucha; no puedo resiste más esto. No entiendo qué está pasando. Por favor, explícamelo".

"Bien, suspiró Elías. "Compartiré contigo lo que realmente ocurrió. Cuando entramos al primer hogar, estaba predestinado que el hombre de esa casa perdería a su esposa ese día. Pero cuando sacrifiqué la vaca, se anuló el decreto. En la siguiente comunidad, había una fortuna escondida debajo de la casa del hombre adinerado, y si lo hubiese desenterrado, habría ganado más dinero y poder. Así que reparé aquella casa para que no buscara. Mientras que para los otros residentes de la comunidad, mi bendición sobre ellos era para que todos fueran líderes, pero ¿sabes qué ocurre cuando tienes una comunidad de puros líderes y sin seguidores? no tienes comunidad en lo absoluto; esta se derrumba. En el pueblo que visitamos al final, deseé la harmonía de los ciudadanos, unidad, amor y fortaleza. Los bendije para que tuvieran un solo líder y que ese líder sea el Creador Quien está dentro de todos nosotros".

Avergonzado con su falta de habilidad para conectar con el panorama completo, Joshua comprendió por qué todo había ocurrido de aquella forma.

El punto de esta historia es que generalmente vemos a gente buena, fuerte y maravillosa atravesar tiempos terrible, y no entendemos el por qué ya que nuestra visión está limitada a lo que observan nuestros ojos. Como explico con mayor detalle en mi nuevo libro "Continuará... la reencarnación y el propósito de nuestras vidas" es sólo cuando podemos conectar con el panorama completo que podemos entender que incluso las cosa más difíciles y dolorosas que atravesamos en nuestras vidas están allí para un bien mayor y para ayudarnos a alcanzar otro nivel en nuestro crecimiento espiritual.

Karen Berg
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