Si conoces a un niño, ámalo.

Si conoces a un anciano, compréndelo.

Si conoces a un enfermo, consuélalo.

Si conoces a un solitario, dale tu compañía.

Si conoces a un débil, fortalécelo.

Todas esas cosas niño, anciano, enfermo, solitario, débil has sido o serás alguna vez.

Necesitarás entonces amor, comprensión, consuelo, compañía y fortaleza.

Da todo éso cuando te necesiten, y todo éso recibirás cuando lo necesites tú.



Armando Fuentes Aguirre
Artículo Anterior Artículo Siguiente