Había una vez, un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando.

Decidió sacar al animalito del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó.

Ante el dolor lo soltó, por lo que el animal de nuevo se estaba ahogando... entonces intentó sacarlo y otra vez lo volvió a picar.

La escena se repitió varias veces:

Sacarlo del agua, ser picado y soltarlo.

Alguien que observa le dice:

- "¡¡¡Cómo es terco usted!!"

¿No entiende que cada vez que lo saque del agua lo va a picar??".

Entonces, el maestro oriental le respondió:

- "La naturaleza del alacrán, que es picar... no va a cambiar mi naturaleza, que es ayudar".


Desconozco su autor

Si alguna vez hubo quien cambiara nuestra naturaleza pensemos en quiénes somos realmente, y decidamos si queremos lo que tenemos ahora o tirar lo que no es nuestro, no podemos seguir obedeciendo las órdenes de quienes nos han dañado, no debemos seguir actuando y sintiendo lo que no somos. Necesitamos reflexionar en lo que impide nuestra felicidad. Siempre está en nosotros mismos cómo nos queremos sentir, es nuestra responsabilidad buscar en el HOY esas intermitencias de libertad... están ahí, dentro de ti.
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