El poder curativo de ayudar a los demás Dr. Harold Bloomfield

El hábito regular de ayudar a los demás una vez por sema­na puede ser tan importante para la salud y la longevidad como el ejercicio regular y una buena alimentación, y ayudar a los demás es también de gran valor para la salud de la comunidad y del mundo. De hecho, podría ser la clave para acabar con el devastador ciclo de miedo, aislamiento y violencia que predomina en nuestra sociedad individua­lista. Tender una mano amiga a otras personas es bueno para la vitalidad, el corazón y el sistema inmunitario. A quienes hacen trabajos voluntarios con regularidad ¡es aumenta espectacularmente la esperanza de vida, compara­dos con aquellos que no realizan ningún servicio para los demás. 

Centrar la atención en los demás puede servir para salir del común estado de bloqueo que se produce cuan­do nos concentramos en la familia, la profesión y las pre­ocupaciones económicas. Ayudar a los demás suele mejo­rar el ánimo, aumentar el optimismo y nutrirnos con una sensación de auténtica gratitud. Ayudar a alguien menos capaz puede hacer que apreciemos más nuestras habilida­des, nuestros conocimientos, nuestra competencia y nues­tros puntos fuertes. El principal beneficio de ayudar pare­ce hallarse en el proceso más que en los resultados. Con esto quiero decir que los beneficios -de quien ayuda y de la persona a la que ayuda- surgen principalmente de las interacciones que se producen en cada momento mientras la actividad de ayuda tiene lugar, y no de si se «arre­gla» o no un problema social. 

Contrariamente a la opinión popular, ayudar a los demás no exige que se le dedique una enorme cantidad de tiempo. Lo único que se necesita es un plan personal que puede variar desde hacer un trabajo programado en alguna organización de voluntarios hasta actos espontáneos de generosidad y amabilidad durante la semana. Al elegir un tipo de ayuda que intensifique los buenos sentimientos y favorezca que continuemos ayudando cada semana, crea­mos un contacto personal con las personas a las que ayu­damos. Para mantener vivo el entusiasmo, procuremos que la clase de ayuda que proporcionamos sea algo que esté en consonancia con nuestros intereses o habilidades. 

Otra cosa maravillosa que puedes hacer es concertar una entrevista de cinco minutos a solas con tu ser amado y comunicarle muchos de los motivos concretos que tienes para apreciarlo. ¿Qué sentido y estímulo podéis encontrar tu pareja y tú en la historia detallada de vuestra relación? Haz una lista antes para poder «bañar» en aprecio y grati­tud a tu ser amado. 

Algunas sugerencias: 
• ¿Qué fue lo que te atrajo de tu pareja al principio? 
" ¿Qué cualidades concretas admiras más en él o ella? 
" ¿Cuáles fueron algunos de los momentos culminan­tes cuando comenzasteis a salir juntos? ¿Y los mo­mentos de risa y diversión?
Qué te hizo considerar que valía la pena continuar la relación? 
•   ¿Cómo contribuyó tu pareja a que ambos superaseis las diferencias u obstáculos que se presentaron en el camino? 
•   ¿Cuáles son tus recuerdos predilectos de tu primer año de relación? 
•   ¿Qué esfuerzos de tu pareja han servido para que la relación superase los momentos difíciles? 

Una vez que hayas hecho la lista de vuestras experien­cias y de las cualidades concretas que aprecias en tu ser amado, hazle partícipe de los resultados. Una regla: La per­sona que escucha no debe hacer ningún juicio ni negar ninguno de los comentarios elogiosos («Pues, la verdad es que no soy tan considerado», «Nunca he sido tan atractiva; además, ahora tengo que perder cinco kilos»). Después, concertad otra cita para intercambiar los papeles, y concé­dele a tu pareja cinco minutos para que te diga las cosas concretas que aprecia en ti. Este sencillo ejercicio va bien para sacudirse la indiferencia que crea la rutina y avivar efi­cazmente la conciencia de las propias cualidades y las de la pareja, conciencia que forma los cimientos compartidos, y a veces ocultos, del amor mutuo.


Extracto del libro Gratitud "Dar gracias por lo que tienes transformará tu vida" - Louise L. Hay
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