Recuerda, la palabra "aceptar" no es muy buena. Lleva cierta carga (por ti, no por la palabra), porque sólo aceptas cuando te sientes impotente.

Aceptas de mala gana, aceptas reticentemente. Aceptas sólo cuando no puedes hacer nada, pero, en el fondo, todavía deseas; piensas que de haber sido de otra forma hubieras sido feliz. Aceptas como un mendigo, no como un rey; y hay una gran diferencia.

Si la esposa se marcha o el marido se marcha, finalmente llegas a aceptarlo. ¿Qué le vas a hacer? Lloras desconsoladamente y pasas muchas noches preocupado, atraviesas muchas pesadillas y sufrimientos..., ¿y luego, qué hacer?

El tiempo cura, no la comprensión. El tiempo; y recuerda, el tiempo es necesario sólo porque no comprendes, si no, te curarías inmediatamente. Se necesita tiempo porque no comprendes. Así que, poco a poco (en seis meses, en ocho meses, en un año) las cosas de difuminan, se pierden en la memoria cubiertas por el polvo. Y pasa un año; y poco a poco te vas olvidando.

Todavía, algunas veces duele la herida. Algunas veces te cruzas con una mujer por la calle y te recuerda a la tuya. Alguna similitud, su forma de andar, te recuerda a tu mujer; y la herida. Luego te enamoras de otra mujer, se acumula más polvo y recuerdas menos. Pero hasta con una nueva mujer, algunas veces su forma de mirar..., y aparece tu esposa. La forma en la que canta en la ducha..., y el recuerdo. La herida está ahí, abierta.

Duele porque vas cargando con el pasado. Cargas con todas las cosas, es por eso que estás tan cargado. ¡Cargas con todas las cosas! Tú fuiste niño; el niño todavía está ahí, le llevas contigo. Luego fuiste un muchacho; el muchacho todavía está ahí con todas sus heridas, experiencias y estupideces, él todavía está ahí. Cargas con todo tu pasado, capa sobre capa: todo está ahí. Es por eso que algunas veces retrocedes.

Si te ocurre algo y te sientes desamparado empiezas a llorar como un niño. Has retrocedido en el tiempo, el niño ha salido a la superficie. El niño es más eficiente llorando que tú, así que el niño sale a la superficie y empiezas a gemir y a llorar. Hasta puede que empieces a patalear igual que un niño con una rabieta. Pero todo está ahí.

¿Por qué llevamos toda esa carga? 

Porque en realidad nunca aceptas nada. Escucha: si aceptas algo, ello sencillamente nunca se convertirá en una carga; entonces no cargarás con la herida. Aceptas el fenómeno. Has aceptado el fenómeno; no queda nada de él con lo que haya que cargar, estás fuera de él. A través de la aceptación te sales fuera de él, pero si aceptas porque te sientes algo impotente, cargarás con él.

Recuerda una cosa: cualquier cosa que está incompleta permanece para siempre como una carga, cualquier cosa que esté completa se abandona. Porque la mente tiene una tendencia a cargar con las cosas incompletas con la esperanza de que algún día surja una oportunidad para completarlas. Todavía esperas a la esposa o al marido, o estás esperando a que regresen los días que ya se han ido. No has transcendido el pasado.

Y a causa de ese pasado tan pesado, no puedes vivir en el presente. Tu presente es un caos debido al pasado, y lo mismo ocurrirá con el futuro; porque el pasado se irá haciendo más y más pesado. Cada día se va haciendo más y más pesado.

Cuando realmente aceptas, en esa actitud de esencialidad no hay rencor, no te sientes impotente. Sencillamente entiendes que así es la naturaleza de las cosas. Por ejemplo, si me quiero ir de esta habitación saldré por la puerta y no atravesando la pared, porque intentarlo sería simplemente darme de cabeza contra la pared, sería sencillamente estúpido. Esta es la naturaleza de la pared: impedir el paso, ¡así que no trates de pasar a través de ella! Esa es la naturaleza de la puerta, que pases a través de ella; al haber un hueco puedes pasar a través de ella.

Tú primero tratas de pasar a través de la pared y te hieres de un millón de formas. Y cuando no puedes salir (abatido, vencido, deprimido, caído) gateas hacia la puerta. Podrías haberlo intentado primero por la puerta. ¿Por qué empezaste a intentarlo por la pared y a luchar contra ella?

Si puedes mirar las cosas con cierta claridad, simplemente no haces cosas como ésas: intentar sacar una puerta de una pared...

¡Si el amor desaparece, ha desaparecido!
...Ahora hay una pared; no intentes traspasarla. Ahora la puerta ya no está, el corazón ya no está, el corazón se ha abierto para otra persona. Y tú no estás solo aquí, también hay otras personas. La puerta ya no lo es para ti, se ha convertido en una pared. No lo intentes, no te des de cabeza contra ella. Te harás daño innecesariamente. Y si estás herido y derrotado ni siquiera merece la pena pasar por la puerta.

Simplemente observa las cosas. Si algo es natural, no trates de forzar en ello algo que sea innatural. Elige la puerta; salte de ahí. Todos los días estás haciendo la idiotez de pasar por la pared. Entonces te pones tenso y sientes una constante confusión. La angustia se vuelve tu propia vida, el núcleo de ella; y luego pides una meditación.


¿Pero por qué en primer lugar? ¿Por qué no mirar los hechos tal como son? ¿Por qué no puedes mirar los hechos? Porque tus deseos están demasiado presentes. Sigues esperando en contra de toda esperanza. Por eso te has convertido en una persona tan impotente.

Simplemente mira: cuando haya una situación, no desees nada, porque el deseo te llevará por el camino equivocado. No desees, no imagines. Simplemente mira los hechos con toda la consciencia de que dispongas, y de repente se abre una puerta y ya no pasas a través de la pared: pasas a través de la puerta, sin un rasguño. Entonces no cargas con nada.

Simplemente mira las cosas tal como son, comprende, y hay una puerta, siempre hay una puerta. Transciende.

Esencialidad significa aceptación con un corazón completamente abierto, no impotente.

Síntesis de un texto del libro: "El libro de la nada" de Osho
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