Seguro que has vivido días en los que los problemas ni se esperan a que salgas de la cama para venir a hacerte compañía.

Porque, sí, existen los días de viento favorable, pero también están aquéllos que parecen haber sido programados por Murphy (el pesimista más célebre) en un ataque de inspiración.

¿Qué hacer en ese día en el que casi todo lo que puede fallar, falla?

Compartamos ideas, si te parece.

1. Respirar profundamente.

Esto es lo primero, porque cuando estamos nerviosos o angustiados solemos hacer respiraciones más rápidas y cortas, incrementando esto nuestro malestar.

2. Irse a dormir.

Cuando uno puede permitírselo, una breve siesta de 10 ó 15 minutos sirve para descargar tensiones.
Si ya es de noche, irse a la cama un poquito antes, también es una buena idea.

3. Silbar o tararear una cancioncilla.

¿No se puede dormir? Bueno, seguimos con las opciones.
Silbar, tararear o cantar son verbos que alivian tensiones. A mí no me cabe duda, porque los he empleado durante días correosos a rabiar.
¿Y si, en lugar de eso, enchufas tu aparato de sonido y te desgañitas acompañando tus canciones preferidas? Si lo has probado alguna vez, seguro que te consta lo efectivo que es.

4. Tomar una infusión relajante.

No hace falta que sea tila, si no te gusta. Elige una infusión calentita (no, café, no) y date unos minutos para tomártela con calma.

5. Acudir al sentido del humor.

Cuando todo está hecho un caos, es cuando más mérito tiene acudir al humor para aligerar la carga.

Podrías evocar alguna escena de una serie de televisión que te haga reír, un chiste, una anécdota… o, si eres capaz, intentar ver la situación que atraviesas desde un punto de vista cómico y disparatado.

Si eres listo (seguro que sí), mejorarás con la práctica.
Si la situación no se presta a ello, seguimos con las alternativas…

6. Buscar la paz.

Trata de mantener la calma.
Esto supone no añadir más crispación al momento, por ejemplo, profiriendo insultos contra todo ser viviente o incluso hacia ti mismo.
Si quieres desahogarte, llora, grita, sopla, canta o también lo que sigue…

7. Moverse.

Un poquito de ejercicio físico vendrá de perlas para segregar esas endorfinas que tanto necesitas en este día fastidioso.
Y, si no estás por la labor de hacer una tabla de ejercicios, un simple paseo también vale.

8. Mirar lo bueno.

Tan raro es que todo vaya de fábula como que todo sea un desastre total.
Ver lo bueno que hay, dentro del mal trago, es una buena opción.
Lo contrario sería generalizar (y hay que evitarlo). Que algo o una docena de cosas no funcionen, no quiere decir que absolutamente todo sea un asco.

9. Rodearse de gente positiva.

Si tienes que tratar con gente, acércate más a quienes que son un apoyo para ti. Estamos para ayudarnos y otro día tendrás la ocasión de ser tú el apoyo en un momento de crisis.

Y, desde luego, evita la influencia de esa gente que te saca de tus casillas o que te da mala espina.

10. Sonreír.

Aunque no te apetezca, el gesto de sonreír es relajante y de bastante ayuda en los días más difíciles. Pruébalo.

¿Nos recomiendas algo para alargar la lista? ¿Qué sueles hacer tú cuando tienes un mal día?

Artículo Anterior Artículo Siguiente