Antiguamente, los sabios taoístas consideraban que la práctica de la Sonrisa es la forma más efectiva para contrarrestar el estrés en nuestras vidas. La sonrisa está íntimamente relacionada con nuestra glándula tiroidea. Sonreír incrementa la actividad energética de esta glándula contraponiéndose al estrés, que por su parte contrae la energía de la tiroides.

Cuando se sonríe, aumentamos los niveles de serotonina mejorando nuestro estado de ánimo, mientras que las emociones como el miedo, la tristeza, las preocupaciones y la cólera crean toxinas que bloquean el paso de la energía por los meridianos, afectando la salud de los órganos y el cuerpo en general.

Como dice la frase:

“Sonreír no mata. Vivir no duele. Abrazar no arde. Besar no hiere. Reír no lastima. La gente no tiene motivos para no intentar ser feliz.”

Aprendamos también a sonreír a nuestros órganos internos. No es necesario conocer a la perfección la anatomía, solo proyectar una sonrisa por unos segundos, tocándose con las palmas de las manos el órgano que deseen trabajar.

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