¿Porque sufrimos?  

Lo hacemos cuando pensamos que hemos perdido algo que nos pertenecía. 

Cuando nada nos pertenece, todo lo que nos pertenece y somos, no se nos puede quitar, y lo que se puede quitar o ir, nunca nos perteneció. Nada es nuestro, todo es un préstamo. Menos tu ser. 

Lo hacemos cuando tenemos deseos y expectativas, en su cumplimiento.

Tenemos un plan trazado a nivel almico, de lo que tenemos que vivir o experimentar aquí en la tierra. Esto se llama misión o dharma. 

Cuando nos alejamos de esta misión, todo lo que aparece en nuestra vida parece llegar rodeado de obstáculos. A medida que nos acercamos más a ello, nos apasionamos más y se nos van abriendo las puertas interiores y exteriores. 

Sabiendo esto, que tenemos un plan ya trazado y que tenemos un yo superior que nos guía hacia su conclusión. ¿Porque venirnos abajo cuando algo que queremos no se cumple rápidamente o no llega? Lo que tenga que ser para nosotros llegara y lo que no tenga que ser, se alejara. Aceptar esto es fluir con la vida. Pero la mayoría van en contra de la corriente. Porque a veces tienen deseos o expectativas que no cuadran nada con lo que han venido a hacer aquí. 

Deberíamos aprender a ver y aceptar. Que cuando algo no se nos da. Quizás sea el universo haciéndote un favor. A veces no conseguir algo que deseamos, puede ser un inmenso favor que te anda haciendo el universo. ¿Sabes si conseguirlo, acaso no te traería más problemas que alegrías? Acepta que lo que está de ser para ti llegara y lo que no pasara de largo. Sabiendo que un ser superior te guía a lo que tienes que hacer, y si aceptas esto. Dejaras de sufrir con conseguir o no un aspecto o un resultado determinado en cualquier dirección.  
Lo hacemos cuando se nos murió un ser querido 

Sin comprender que todos volvemos a ese lugar que es nuestro verdadero hogar. Que la muerte no es más que una ilusión, un fantasma. Que simplemente dejamos la ropa vieja aquí, el cuerpo viejo y tomamos de nuevo nuestro cuerpo de luz, para regresar a nuestro verdadero hogar. Tenemos que celebrar el que regresa al hogar de nuevo, como celebraríamos al preso que sale de la cárcel, porque ya cumplió su tiempo en ella. Que alguien regrese al hogar debería ser una celebración, y no una desdicha. Pero sufrimos por el apego al cuerpo físico de esa persona y el apego a las costumbres vividas con él. Esto nos enseña a practicar el desapego.

Y nos educa en reconocer que el amor que sentimos hacia ese ser, le seguirá llegando, el amor no tiene límites. Ese ser nos seguirá viendo desde su nuevo cuerpo. Solo cambio de aspecto a un cuerpo más diáfano y luminoso, tan solo eso marca la diferencia de que antes pudieras verlo y ahora no. Pero los que seguimos viéndolos. Sabemos que la vida continúa y que la muerte es un fantasma, un cuento. Volveremos a verlos, en cuanto nosotros colguemos nuestro traje terrenal. 
Lo hacemos cuando perdemos las cosas materiales.

Perdemos la casa, el coche, el trabajo o el dinero. 

A veces desde el nivel almico, antes de llegar al planeta, nos ponemos a nosotros mismos pasar por esta prueba. Para que podamos ver, ¿qué y quiénes somos?, en ausencia de todo aquello que no somos. 

Cuando no te queda nada material alrededor, nada de aquello superficial por lo que te dabas un valor. Entonces solo te queda empezar a intentar encontrar tu validez en tu interior y no en lo externo. El dinero no te da la validez, ni tu profesión, ni tu casa o coche. Todo ello solo te da el tener una vida más o menos confortable. Pero no hace, quien tus eres. 

No necesitas demostrar a nadie a través de lo superfluo, quien eres tú. Solo necesitas saberlo tú. Encontrarte a ti mismo, al margen de las circunstancias que te rodeen.

Un coche nuevo, casa, trabajo nuevo, dinero todo lo puedes construir de nuevo. 

A veces también se te dan estas circunstancias, para que mires a tu alrededor, ¿quien permanece a tu lado, cuando no tienes nada, quien se alejó....?. 

Y en algunos momentos también se te da, para crear un cambio de ciclo en tu vida, para que abras más tu mente y creatividad y puedas abrir nuevos caminos que recreen tu vida de una forma nueva. A veces sin pasar por estas vicisitudes, no sacarías de ti, tu capacidad de crear, construir y realizar una nueva vida. 

Mientras estas instalado en la comodidad, en la zona de confort, te apalancas, te estancas y no creces. Pero cuando no tienes nada, y necesitas vivir, a veces solo cuando todo te es retirado. Se abre tu capacidad de inventar, crear, realizar algo que de no ser por estas circunstancias no abrirías. La vida te saca de tu zona de confort así y te hace que empieces a desarrollar tu capacidad de creador.

Con lo que la conclusión a la que llego. ¿Porque sufrimos?

Es por el temor que tenemos a la perdida en cualquier sentido. 

Y ese temor hay que retirarlo de nosotros. Porque la base espiritual es.

No podrás perder nada de lo que realmente eres, y si aceptas incondicionalmente que lo que hayas perdido que no eres y no te pertenecía, salió de tu vida por un motivo apropiado y aceptas que estas siendo guiado por el espíritu y una fuerza mayor que te conduce donde debes estar. Si aceptas esto, que el universo te llevara a tu lugar en el mundo, y confías en la vida. Tomando lo que llega, soltando lo que quiera irse, sin apegos, sin temor, sin dolor, sin rabia. 

Entonces estarás en el camino de la fluidez y aceptación incondicional de las cosas como son y no como nos gustaría que fueran.

Y empezaras a aceptar que tu estas aquí, guiado por una fuerza mayor que conduce tus pasos y caminar y que todo lo que llegue o encuentres en tu camino, es parte de lo necesario para el viaje que tienes que experimentar, y sabrás que aquello que salga de tu vida, cumplió su tiempo y momento y nunca te perteneció. 

Aceptando esto, empezaras a alejarte del sufrimiento que vivimos los seres humanos por apegos y expectativas asociadas a ello.

Del libro "Entre dos almas" de Mia Vitta
Publicado por Sincrodestino
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