Aloe Vera o Sábila

¿Quién no ha escuchado hablar de la planta del aloe vera – o sábila como también se le conoce -? Sus propiedades son  bastante sorprendentes, entre ellas la de adelgazar.  Los múltiples beneficios de la sábila, han convertido a esta planta medicinal en una de las alternativas naturales más populares. A continuación, detallaremos algunos beneficios de esta “planta milagrosa”

Beneficios y usos del Aloe Vera: 

  • Para adelgazar licuas media penca (cristal)  con un vaso de agua y lo tomas diariamente. Esto limpiará tu estómago y también perderás peso de una manera saludable. 
  • Para fortalecer el cabello: Pele una penca (hoja) de Aloe y coloque aparte la masa gelatinosa y translúcida (cristales). Luego, pase esa sustancia por el cuero cabelludo y déjela allí por 15 minutos. Después lave bien sus cabellos con agua fría y déjelos secar naturalmente.
  • Es un laxante natural: gracias a uno de sus componentes, los glúcidos de antraquinona glucosa, que actúan aumentando y estimulando la motilidad intestinal.
  • Ayuda a mejorar la metabolización de las grasas, evitando así, que se depositen en el organismo y favoreciendo su eliminación.
  • Disminuye el colesterol y los triglicéridos en sangre.
  • Mejora el metabolismo digestivo. Ayuda a mantener estable la glucosa en sangre.
  • Aliviar la tos: Si le aflige una tos crónica o persistente, la solución está en la preparación de este jarabe: tome dos hojas de Aloe y córtelas en trocitos, luego colóquelas en un frasco de boca amplia, agréguele miel pura de abejas, déjela macerar por quince días al cabo de los cuales empiece a tomar dos cucharadas diarias, hasta obtener definitiva mejoría. 
  • Afecciones cutáneas: El gel de la hoja de Aloe , aplicado directamente a lesiones por quemaduras de sol, picaduras de mosquito o brotes por alergia al contacto con algunas plantas, acelera la curación. Si tiene una planta a mano, abra una de las hojas en sentido longitudinal y aplique el gel a la lesión.
  • Belleza de la piel: Para una piel reseca, nada mejor que limpiar la cara con esta mezcla muy sencilla de hacer: Tome una hoja de Aloe , quítele la piel y saque un pedacito de cristal. Colóquelo en la licuadora con una cucharada de avena, de miel y de polen, obtendrá una mezcla viscosa y brillante, que debe aplicar con movimientos circulares suaves por toda la cara, déjela unos cinco minutos o hasta que se seque y posteriormente retírela primero con agua tibia y por último con agua bien fría. El cutis quedará suave y terso. Esta mezcla conservada en el refrigerador puede ser utilizada por varios días. 
  • Para heridas y quemaduras: 1/2 hoja de Aloe con la cáscara y el cristal, 6 cucharadas de miel de abeja; se licua y se aplica en el área lesionada.

Los siguientes son algunos de los problemas para los que ha sido utilizado con éxito:

  • Alergias, abscesos, adicciones (a drogas diversas), aftas, afonía, agotamiento, asma, ampollas, amigdalitis, acné, acidez de estómago, anemia, artritis, arteriosclerosis, anorexia.
  • Bronquitis, bursitis.
  • Calambres musculares, calvicie, caspa, cataratas, celulitis, ciática, cirrosis, cólicos, colitis, contusiones, cortes, cistitis, carbunclo, cortes al afeitarse, catarros, congestión intestinal, cáncer, cándida, comezones de todo tipo, congestión nasal.
  • Dermatitis, diabetes, disentería, depresión, dolores de cabeza, dolores de las articulaciones, dolores de muelas, dolores de estómago, dolores musculares, desarreglos evacuatorios, disfunciones intestinales.
  • Edema, erisipela, epidermitis, exantema, enteritis, esterilidad debida a ciclos anovulatorios, esclerosis múltiple, esguinces, erupciones, enfermedades de las encías, estreñimiento.
  • Forúnculos, fiebres sin identificar, flatulencias.
  • Gangrena, glaucoma, gota, gripe
  • Hemorroides, hepatitis, herpes genital, herpes zoster, halitosis; heridas de todo tipo, hipertensión, hongos.
  • Insuficiencia arterial, insomnio, ictericia, irritación bucal, indigestión, infecciones por levaduras, infecciones de la vejiga y de los riñones.
  • Keratosis folicularis.
  • Laringitis, lepra, lupus, luxaciones, leucemia.
  • Mal aliento, mastitis (en las vacas), manos ásperas, manchas en la piel, manchas congénitas, meningitis, miopía, mordeduras de serpientes.
  • Náuseas de todo tipo.
  • Obesidad, olores (supresión del mal olor en las úlceras), enfermedades de los ojos.
  • Pie de atleta, piel seca, pezones estriados, parásitos intestinales, picaduras de insectos, pecas seniles, picaduras de víboras y alacranes, psoriasis, prostatitis, picores de todo tipo, problemas del páncreas diversos.
  • Quemaduras (térmicas, por radiación, solares, químicas ó por líquidos).
  • Resfriados.
  • Sabañones, seborrea, sinusitis, SIDA.
  • Tendonitis, tracoma, tuberculosis, torceduras, tos, tortícolis.
  • Uñas encarnadas, úlceras en las piernas, úlcera péptica, úlcera de duodeno, (todo tipo de úlceras), urticaria.
  • Vaginitis, várices, virus de Epstein.
  • Zoster (herpes). 

Utilización casera del áloe

La hoja recién cortada posee unos efectos terapéuticos mucho más potentes que cualquier extracto o gel comercial de los existentes en la actualidad. Si no tiene Vd. una planta de áloe en casa, vale la pena que compre una. Los beneficios que de ella obtendrá le compensarán con creces de su modesto costo. Mi consejo es que sea una planta de áloe vera (áloe barbadensis Miller), por la mayor carnosidad de sus hojas. Aunque el áloe arborescens o el áloe ferox -generalmente más abundantes en las tiendas de plantas ornamentales- son igualmente válidas. Tan sólo por su utilidad como primer auxilio en caso de quemaduras, pequeñas heridas y problemas cutáneos, será ya una buena inversión. Además, recuerde que desde hace miles de años -y en muchos lugares todavía en la actualidad- se cree que la planta de áloe genera influencias benéficas en el entorno en el que se halla.

Para que una planta posea las cualidades curativas óptimas deberá haber alcanzado su madurez, esto es, tener al menos entre año y medio y dos años. A la hora de utilizarla corte siempre una de las hojas inferiores, pues son las más gruesas, las más maduras y las de mayor efecto terapéutico. Arránquela desprendiéndola del tronco. Con un cuchillo, corte los tres o cuatro metros inferiores de la hoja (toda la parte blanquecina un poco más), desechándolos. Seguidamente -sobre todo si va a ser utilizada internamente- manténgala, durante unos minutos en posición vertical o ligeramente inclinada a fin de que la savia amarilla se vaya drenando. Aunque la savia es muy rica en substancias curativas, en ella está también contenida la aloína, cuyo sabor amargo y sus efectos purgantes hacen que su uso para usos internos sea desaconsejable. También puede tener efectos ligeramente irritantes sobre la piel o sobre las mucosas cuando se la utiliza externamente.

Aplicaciones externas


Después corte los bordes de la parte que vaya a utilizar en este momento, a fin de eliminar las espinas. Seguidamente parta la hoja longitudinalmente por la mitad. En la utilización externa se ha observado que los efectos son mucho más rápidos y contundentes cuando se aplica un trozo de hoja sobre la zona afectada, con la pulpa en contacto con la piel pero sin desprenderla de la corteza. Para mantenerla en su lugar se puede utilizar una venda o esparadrapo. Cuando por las características de la lesión a tratar no sea posible mantener la corteza, se podrá extraer la pulpa con una cuchara, machacándola o moliéndola seguidamente para facilitar su aplicación. Antes de aplicar la pulpa es muy importante lavar bien la zona de la piel en la que se va a utilizar. Estudios realizados por el Dr. Ivan E. Danhof han demostrado que el áloe penetra en la piel al menos cuatro veces más rápido que el agua. Ello le confiere una gran utilidad cuando es combinado con otros elementos nutritivos o curativos, pero es muy importante lavar cuidadosamente la piel antes de utilizarlo -sobre todo en las heridas y quemaduras- pues de lo contrario podría introducir en el cuerpo la suciedad, las impurezas e incluso las bacterias y microbios acumulados sobre la piel. Las aplicaciones se pueden repetir cada hora, lavando siempre la piel antes de cada nueva aplicación.

Uso interno


Cuando la pulpa del áloe vaya a ser consumida internamente se podrá separar de la corteza del modo indicado, con la cuchara, o bien se pelará la hoja con el cuchillo cortando seguidamente la pulpa en cubos, con cuidado de que no queden trozos de corteza para evitar su sabor amargo. Aunque el sabor de la pulpa no es desagradable, ciertamente su aspecto mucilaginoso la hace muy poco apetitosa e incluso, para algunas personas, algo repugnante. Hay quienes prefieren molerla en una licuadora y tomarla mezclada con zumos de fruta o con miel, mientras que otros la toman en ensalada o directamente mordiendo la hoja recién pelada.

Para conservarla se molerá inmediatamente después de pelada la hoja, guardándola después en la nevera. De este modo conserva sus cualidades medicinales por lo menos durante dos semanas. En caso de que su color se hiciera más obscuro ello indicaría que el proceso de oxidación ha comenzado ya, por lo cual se deberá desechar.
En los casos de problemas bucales, llagas, heridas por extracciones, gingivitis o estomatitis, se molerá la pulpa, manteniendo el gel en la boca todo el tiempo que sea posible y procurando que permanezca en contacto con la zona afectada.

Cultivo en casa del aloe vera



Su cultivo es mejor hacerlo en maceta de barro con tierra de jardín y un 50% de turba con un drenaje de dos dedos de grava. Cubrimos la planta del aloe vera hasta el nacimiento de las hojas, esperando unas 2 semanas para empezar su riego, así dará tiempo a cicatrizar sus heridas durante el trasplante. La planta necesita un lugar soleado y cálido.

En el invierno, la protegeremos del frío. Su reproducción es mediante hijos que nacen alrededor de la planta. Cuando estos tengan una altura de cuatro dedos, se han de separar de la planta madre con todas sus raíces.


La recolección debe realizarse cuando el aloe tiene entre dos y cinco años. El corte hay que hacerlo sobre las hojas más bajas, exteriores y más próximas a la tierra, porque son las más viejas y tienen concentradas todas su propiedades curativas. La herida cicatriza sin afectar el crecimiento de la planta.
La cosecha podrá tener dos cortes si se riega, sino sólo podrá cortarse una vez al año. Los cortes se harán en los meses de febrero y marzo el primero, y de septiembre y octubre el segundo. Es decir seis meses entre corte y corte.

Si se guardan todas las condiciones expuestas en esta página, la planta del aloe vivirá bastantes años, pudiéndole sacar un rendimiento óptimo e incluso ampliar la cosecha de forma sistemática con las nuevas semillas y "descendencia" producida por el aloe.

Precauciones:


Si decides beber aloe vera consulta con tu médico primero, y luego asegúrate de que cualquier producto que utilizas no contiene aloína, que es un poderoso laxante. Altas dosis orales de aloe pueden resultar peligrosos. Calambres abdominales y diarrea pueden ocurrir, causados por su efecto laxante. Dosis altas de de aloe vera se han relacionado también con insuficiencia renal.

El uso tópico del aloe vera puede causar irritación, ardor o picazón de la piel en algunas personas. No aplicar aloe vera en cortes profundos o quemaduras graves sin la supervisión de un profesional de la salud.

Las personas alérgicas al ajo, las cebollas o los tulipanes son más propensas a ser alérgicas al aloe vera. Si tomas medicamentos con regularidad, habla con tu médico antes de usar suplementos con aloe pues pueden interactuar con aquellos.

Los suplementos con aloe vera no deben ser utilizados por niños pequeños ni mujeres embarazadas o amamantando. En caso de degeneración del hígado y la vesícula biliar deberían igualmente consultar con tu médico.

El uso prolongado puede llevar a la pérdida de electrolitos, especialmente potasio. Una de las maneras en que podemos notar si toleramos bien el consumo oral de aloe vera es simplemente comprobando las reacciones inmediatas de nuestro cuerpo. Si experimentas algún efecto secundario después de usarlo durante un corto período de tiempo (1-2 semanas), para y espera al menos un mes antes de comenzar de nuevo.
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