Soy de naturaleza sencilla y positiva

y hace rato sobrepasé los "sin cuenta"

El ocaso, por tanto, ya llegó
y a su paso ya fuera me dejó
de la etapa hermosa de la juventud.
Pese a ello, y a no gozar de buena salud
no me siento para nada vieja,
pues poseo la rara virtud
de seguir viéndome regia!..

Sufro de algunas dolencias
y de ciertas somnolencias.
Mi cinturita de avispa desapareció
y sin redondeadas formas me abandonó.
Mi cabeza se está volviendo canosa
y mis escasos cabellos me tienen algo llorosa.
Las arrugas van poco a poco acentuándose
y me faltan algunas muelas y dientes
pero, sin embargo, no me faltan pretendientes.

Tengo el esqueleto, medio tieso
y descalcificado el hueso
y al caminar titubeo y cojeo.
Enfrento además problemas en la micción
y ocasionalmente, se humedece mi calzón.
Hace un buen tiempo me sometí a una operación
que casi me llevó al panteón
sufrí una severa fractura
pero aún me entusiasma hacer alguna travesura.

Registro deficiencias en mi sistema cardiovascular
y fragilidad en los huesos
con riesgo de caerme en cualquier momento,
pero así y todo vivo con el corazón contento.
¿No son estos escasos achaques de la tercera edad?
yo me siento todavía en la segunda
y anhelo que mi vida pueda aún ser útil y fecunda.
Por estas razones, yo no me siento vieja
sino al contrario sigo viéndome regia!

Escucha, escucha, seas hombre o mujer
nunca te dejes fácilmente vencer,
porque no es la edad del calendario lo que cuenta, sino tu optimismo diario.
Intentemos enderezar nuestra frágil armazón
levantando muy alto el corazón
y superando el bicho de la frustración.
¿Quién dijo achacosa o vieja?
lo que es yo sigo viéndome regia!

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