Comienza con la meditación, y algo empezará a crecer en tu interior — silencio, serenidad, gozo, sensibilidad. Y sea lo que sea que surja de la meditación, intenta traerlo a tu vida. Compártelo, porque todo lo que compartes crece con rapidez. Y cuando haya llegado el momento de tu muerte, te darás cuenta que la muerte no existe. Puedes decir adiós, no hay necesidad de llorar de tristeza — quizás con lágrimas de alegría, pero no con lágrimas de tristeza. Pero has de comenzar por ser inocente.

Entonces primero, líbrate de toda la basura que llevas encima. Todo el mundo carga un montón de porquería y nadie se pregunta, ¿para qué? Simplemente porque alguien te ha dicho que son grandes ideas, grandes principios... No estás actuando de forma inteligente contigo mismo. Sé inteligente contigo.

La vida es muy sencilla; es una danza alegre. La tierra entera puede estar llena de alegría y de danza, pero hay gente que está seriamente interesada en que nadie disfrute de la vida, en que nadie sonría, en que nadie se ría, en que la vida es un pecado, un castigo. ¿Cómo vas a disfrutar en un ambiente en el que todo es un castigo — en donde sufres porque has hecho las cosas mal y te sientes en una especie de prisión donde has sido arrojado para sufrir? 

Yo te digo que la vida no es una prisión, no es un castigo. Es una recompensa, y se le concede sólo a aquellos que se la han ganado, que se la merecen. Ahora es tu derecho disfrutarla; sería un pecado si no la disfrutas.

Estás yendo contra la existencia si no la embelleces, si la dejas igual que te la encontraste. No, déjala un poco más feliz, un poco más bella, y con un poco más de fragancia.

Beyond Enlightenment
Artículo Anterior Artículo Siguiente