56. SI NO PUEDE CONTAR BUENAS NOTICIAS, NO CUENTE NOTICIAS. Esparza buenas noticias. Un día salieron a paseo la mosca y la abeja. La mosca fue de basurero en basurero y recogía millones de microbios en sus patas y fue y los depositó en los alimentos de las familias, infectando a todos. La abeja en cambio iba de flor en flor recogiendo polen y néctares, y fue esparciendo fecundidad en las plantas y trajo rica miel para los humanos. Así cada mañana: hay personas "moscas" que buscan en la prensa y la radio y el corrillo todo lo triste, lo mafioso, lo que oprime, y lo que cuentan a los demás, llenando el ambiente de ponzoñosa inquietud. En cambio otros recogen lo positivo, lo que anima (que siempre es mucho más que lo negativo) y de ello hablan, llenando el ambiente de alegría y paz.
San Pío X, cuando era joven, estableció una multa en el comedor, para el que hablar de cosas tristes o preocupantes durante la comida. Era una multad de $10,00 para ir consiguiendo drogas para las úlceras que se forman en el estómago de quienes oyen durante la comida, noticias alarmantes. Esto lo hacía él con mucho sentido del humor, pero sí que tenía razón en ello.

A veces oímos a la gente decir: "Traigo buenas noticias". Esto llama la atención de todos, y no sólo llama la atención sino que agrada a la gente, produce entusiasmo, favorece la digestión y proporciona sueño pacífico. Por eso: cuente buenas noticias a la familia, a los amigos. Esto es como un rayo de sol en la vida de los oyentes, y neutraliza el mal afecto de las noticias tristes.

Esparza buenas noticias acerca de cómo se siente usted de salud, de trabajo, de amigos, de ... Los niños nunca hablan de mal tiempo, de polución ambiental, de vida cara, de futuras guerras... y el Divino Maestro enseñó que "hay que hacerse como los niños".
La gente goza al verse rodeada de personas que hablan de lo que alegra y no de lo que entristece.

Autor: Eliécer Sálesman

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