Emociones y Sentimentalismo

La emoción es una pureza; el sentimentalismo es un truco.

Habéis aprendido un truco.

La mujer sabe que si llora, es una ganadora.

Pero a veces no se consigue el llanto, porque no resulta tan fácil de manipular.

Pero intenta que las lágrimas salgan, actúa, finge. Esas lágrimas son falsas.

Aunque fluyan por sus ojos son falsas... porque no fluyen con naturalidad, son provocadas.

El sentimentalismo es la emoción creada, manipulada con astucia. La racionalidad es una cosa; la racionalización es una manipulación de la razón, del mismo modo que el sentimentalismo es una manipulación de la emoción.

Si sois racionales, realmente racionales, os convertiréis en científicos.

Si  sois realmente emocionales, os convertiréis en poetas.

Son cosas hermosas.

Pero, no obstante, el diálogo no será posible... será más fácil.

Con la racionalización y el sentimentalismo es muy difícil, pero con la razón y la emoción no es tan arduo... aunque habrá dificultades, pero también compasión, un esfuerzo de entender al otro.

Mucha gente cree que el sentimentalismo es espiritualidad.

Las emociones son tan mentales como los pensa¬mientos.

Y lo que llamáis corazón está tanto en vuestra cabe¬za como la propia cabeza.

Podéis tornaros emocionales con suma facilidad.

Podéis llorar con gran profusión de lágrimas, con lágrimas como perlas grandes... pero eso no es nada espiritual.

Las lágrimas son tan físicas como cualquier otra cosa.

Los ojos son parte del cuerpo, y las emociones son una perturbación en la energía física.

Lloráis... y, eso, desde luego, os hará sentir aliviados, os sentiréis relajados después de haber llora¬do a pierna suelta.

Os sentís aliviados. Las mujeres de todo el mundo lo saben.

Saben bien que eso ayuda.

Lloran y lloran y, luego se sienten aliviadas.

Es una catarsis, aunque en ello no hay nada espiritual.

Pero la gente no deja de confundir las cosas...

Siguen considerando cosas espirituales a aquellas cosas que no lo son.

La mente ha sido educada para expresarse, el corazón se ha soslayado.

Así que no puedo estar de acuerdo con Jalil Gibrán(1), en lo que se refiere a sus continuos énfasis en el corazón.

El corazón es una estación intermedia, no la últi¬ma. La última estación es vuestro ser; ahí se ter¬mina el camino, porque no hay ninguna otra par¬te a la que ir.

(1)  Aquí Osho se refiere al libro de Jalil Gibrán El Profeta.

Osho-Emociones. Capítulo  2

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