Una persona que se deja llevar por las emociones es alguien que se ve fácilmente afectado o tocado por las emociones.

Es bueno que aprendamos a conocernos a nosotros mismos y a nuestra personalidad. Algunos se dejan llevar más por las emociones que otros, y estar consciente de ello puede evitar muchos dolores de cabeza y sufrimientos.

Aun si no caemos dentro de la categoría de ser una persona "emocional", cada uno de nosotros siente emociones y corre el peligro de dejarse arrastrar por ellas. Quizás una mañana uno se despierta sintiéndose deprimido y sigue así el día entero.

Al día siguiente quizás uno se levanta enojado, teniendo ganas de desquitarse con alguien, y a la larga, es eso justamente lo que hacemos. En otras ocasiones a lo mejor uno se levanta sintiendo lástima por sí mismo y va y se sienta en un rincón y llora todo el santo día.

Si les damos rienda suelta, los sentimientos crearán problemas que harán que nos desviemos de la voluntad de Dios y caigamos en la voluntad del engañador, Satanás.

Por muchos años de mi vida me la pasé dejándome llevar por los sentimientos. Si me levantaba deprimida, me la pasaba deprimida todo el día. No sabía en aquel entonces que podía resistir estas emociones. Ahora me doy cuenta que puedo ponerme el manto de alegría, como enseña la Biblia en Isaías 61:3. Puedo cantar o escuchar música cristiana, y al hacerlo, pelear contra el sentimiento negativo que desea controlarme el día entero.

Hay que aprender a estar consciente de las emociones que uno siente y saber cómo dominarlas como es debido. 

Una manera de hacerlo es reconociendo los distintos tipos de personalidades y cómo reaccionan de maneras diferentes ante situaciones similares.

Extracto de "Controlando sus emociones" de Joyce Meyer
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