Ahora veamos cómo podemos liberarnos de o cambiar nuestras creencias negativas. En primer lugar tenemos que identificarlas. La mayoría de las personas no tenemos la menor idea de lo que en realidad creemos. Pero una vez que hemos logrado identificar la creencia negativa, podemos decidir si queremos que esa creencia continúe creándonos nuestras circunstancias. El modo más rápido para descubrir nuestras creencias es hacer una lista. Coge unas cuantas hojas grandes de papel. Dedica cada página a un tema y encabézala con la frase: «Lo que creo acerca de................. »; añades el tema: los hombres el trabajo, el dinero, el matrimonio, el amor, la salud, el envejecimiento, la vejez, la muerte, etc. Utiliza este misino encabezamiento para cualquier tema que tenga significado en tu vida y luego comienza a rellenar la lista de los pensamientos que vayan surgiendo. Este ejercicio no lo harás en dos minutos. Puedes dedicar un rato cada día a continuarlo. Escribe cualquier pensamiento que te surja, por estúpido que te parezca.
Simplemente escríbelo. Estas creencias son las normas interiores inconscientes por las que riges tu vida. No podrás hacer cambios positivos mientras no reconozcas las creencias negativas que de ellas podrás rehacerte en cualquier momento y convertirte en la persona que deseas ser y vivir la vida con que sueñas. 

Cuando tengas más o menos completadas las listas, léelas. Marca con un asterisco las creencias que sean sustentadoras y te ofrezcan apoyo. Son creencias que te conviene mantener y reforzar. Con un lápiz o bolígrafo de otro color marca las creencias negativas y dañinas para tus objetivos. Son las que te impiden ser lo que puedes llegar a ser; te conviene erradicarlas y reprogramarlas. Mira cada creencia negativa y pregúntate: 

« ¿Quiero que esta creencia continúe rigiendo mi vida? ¿Estoy dispuesta a dejar marchar esta creencia?». Si estás dispuesta a cambiar, haz una nueva lista. Toma cada afirmación negativa (las creencias son afirmaciones) y conviértela en una declaración positiva para tu vida; por ejemplo, «Mis relaciones con los hombres son desastrosas» podría convertirse en «Los hombres me quieren y respetan»; «Jamás llegaré a ser nada» se convertirá en «Soy una mujer segura y hábil»; «No sé cómo encontrar un buen trabajo» en «La Vida me trae el trabajo perfecto»; «Paso de una enfermedad a otra» se transforma en «Soy una mujer robusta, fuerte y sana». Estos ejemplos los he tomado de mi propia experiencia. Tú también puedes coger cada una de tus creencias negativas y transformarlas en tus nuevas leyes de vida. 

Créate las directrices que deseas seguir. Convierte cada cosa negativa en una positiva

Lee en voz alta esas afirmaciones positivas cada día. Hazlo delante de un espejo, así se harán realidad más pronto. Los espejos tienen una magia especial a la hora de hacer afirmaciones. 

Extracto de  "El mundo te está esperando" - Louise L. Hay

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