Por donde quiera que dirijas tus pasos ¡oh peregrino de la vida!, siembra,  prodiga generosamente las buenas y sanas semillas de tu moral física y espiritual.

No te preocupes de la calidad del terreno, de la inclemencia del tiempo, de las limpias aguas ni del sol de fuego que han de darles la vida; no te preocupes del esfuerzo ni del trabajo que su cosecha puede necesitar;

Tú deber es sembrar, arrojar en todos los surcos las buenas semillas del morral de tu espíritu, las excelentes y sanas semillas que estén fecundándose al calor de los sentimientos más limpios y puros de tu corazón.

Arroja por todas partes las Simientes de la Paz, de la Fraternidad, de la Armonía, del Amor; deposita en todos los surcos y arroja a voleo por todos los campos los dorados granos de trigo de tu granero intelectual; derrama a manos llenas las invisibles semillas de tus buenos deseos y sinceros sentimientos de  paz, felicidad y amor, porque en todos los huertos donde se cultivan las almas humanas están esperando estas semillas como Gracia Celestial, como primicias del mismo cielo.

No hay momento ni circunstancia de la vida en que no puedas arrojar algún grano,alguna semilla, un poco de bondad, de dulzura y esperanza en los amargados corazones; no hay momento ni ocasión en que no te sea dado brindar la serenidad de tu espíritu, la paz de tu alma, la sana alegría que infunde en los pechos doloridos el fuego de la fe.

El mundo esta lleno de oportunidades; pero son pocos los que la saben  aprovechar. Aprovéchala tú, para que seas el divino sembrador, la providencia misericordiosa, el ejemplo vivo del trabajo en pro de la alegría y la felicidad humana; Aprovéchala tú, para que la esperanza irradie en las almas y la emoción de la felicidad colme de alegría todos los corazones. 

La Humanidad necesita quien trabaje por su bien, por su felicidad, por su salud y su progreso; la humanidad está ávida de guías, de maestros, de mensajeros de la salud, paz y bienestar; la humanidad esta hambrienta de luz, de conocimiento y de amor, y tú no debes escatimarle tu ofrenda, tú dádiva, tu sacrificio generoso.

Hace falta sembrar las Semillas de la Tolerancia, la Dulzura, la Benevolencia,la Cooperación, la Fraternidad; hace falta mas humanidad y más cultura en el trabajo propio de la vida y trato con las gentes; hace falta mucho amor y mucha paz, mucho espíritu de ayuda mutua y de fraternidad, porque la pobre humanidad está hastiada, dolorida, del trato duro, de la palabra altanera, del predominio de la fuerza bruta ante todos los sentimientos de la justicia, del buen sentido y de la razón. 

Si hasta los pobres animalitos, las terribles fieras, los seres inferiores del reino animal responden a las caricias, al dulce trato, al amor y la compasión que les manifiestan y les ofrecen los hombres, qué no será el hombre mismo, el alma y el corazón del semejante, cuando vea que es considerado, comprendido,tratado con honrada llaneza y cariño fraternal por otro hombre...., por un hermano.

El Amor es la única redención, amar a nuestros semejantes la mejor ganancia; tratar a todo el mundo con la delicadeza, la dulzura la sinceridad y la confianza que son los atributos del amor, he ahí la clave de la felicidad mayor entre los hombres ¡Arroja las semillas de la dicha sembrador!


¡FRATRES LUCIS SEMBREMOS! 
Luz - Vida - Amor 
Libertad - Igualdad - Fraternidad 
Frater Lucis Fra Giordano

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