Vivimos en una sociedad que te juzga rápidamente por tu imagen. Por lo tanto, siempre ayuda si nos sentimos y vemos bellos.

Pero, ¿es suficiente ocuparnos solamente del estado de nuestro cabello, nuestra figura o la ropa que llevamos?

Lamentablemente, cada día es el mayor número de personas que se enfocan simplemente en la belleza externa y nos olvidamos completamente del poder de la belleza interna. Todo el mundo desea ser joven y atractivo siempre. Para ello visitamos el gimnasio 7 días a la semana, recurrimos a operaciones de cirugía plástica o vestimos con las mejores marcas. Pero por mucho que nos ocupemos del aspecto externo, tarde o temprano, el tiempo pasa factura a todos.

Es entonces, cuando la belleza interna prevalece. Esa belleza que transmite paz y seguridad, esa belleza que nos hace sentirnos bien con nosotros mismos y con las personas que nos rodean. Todos la tenemos, pero muy pocos lo toman en cuenta como el pilar más importante para mejorar nuestra imagen. 

¿Qué es la belleza interna?

Amor hacia ti mismo y hacia los demás. El conocimiento de tu propio ser. Autoestima y confianza en uno mismo. Aceptación tanto de las mejores cualidades como de las debilidades con el fin de transformarlas en cualidades. Seguridad. Equilibrio y armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Es actitud positiva ante la vida.

Tu imagen es un reflejo de tu interior, de su sano equilibrio. La belleza se transmite a través de todos los sentidos. La mirada no miente. La sonrisa refleja el estado de felicidad. Nuestros movimientos nuestra seguridad.

Medita… cierra los ojos… respira profundamente y busca a ese niño que llevas dentro… ¿cómo te sientes? Si tu imagen interna no te hace sentir bien contigo mismo, por mucho que te enfoques en tu imagen externa no alcanzarás el éxito, pues tu belleza interna se refleja siempre al exterior. Enfócate en ti y verás el gran poder de magnetismo que tienes hacia los demás. Siéntete bello desde adentro hacia afuera. La belleza atrae belleza, el éxito atrae éxito. 

Pasos para apreciar tu imagen interna

1. Defínela. Mientras que la belleza externa es fácil de identificar, trata de definir qué es en realidad la belleza interna. ¿La manera como te amas a ti mismo? ¿La forma que te relacionas con los demás? ¿Cómo te sientes ante las situaciones de la vida?

2. Al igual que cuidas tu aspecto externo (cabello, uñas, ejercicio, ropa), también tienes que cuidar y cultivar tu lado espiritual diariamente (compasión, conciencia, entusiasmo, optimismo, inteligencia, creatividad). Y recuerda que si no honras tu belleza interna será muy difícil que la puedas percibir la belleza de los demás.

3. Acuérdate de los dichos de la abuela: ‘El hábito no hace al monje’, ‘Todo lo que brilla no es oro’, ‘No juzgues el libro sólo por su portada’. Las apariencias pueden engañar. La belleza interna es verdadera y auténtica. Cultívala. 

4. Deja que los ojos vean la verdad. Simplemente mirando a la gente a los ojos podrás conocer mucho de las personas. ¿Están despierto y vivos o tristes y cansados?

5. La belleza interna no se ve, sino se siente cuando estas sólo o con alguien. No tiene nada que ver con el aspecto externo. Te sientes seguro, calmado y feliz cuando estás al lado de un espíritu bello.

6. Olvídate del lado superficial de la imagen. Elimina las palabras y los sentimientos negativos hacia tu imagen y la de los demás. Enfócate de hoy en adelante sólo en afirmaciones positivas.


7. No tengas miedo de notar y agradecer la belleza interna de las personas a tu alrededor. Es contagioso y positivo para ti y tu entorno.

8. Rodéate de gente que reconozco lo más bonito en ti, que te haga sentir feliz, que tenga actitudes y valores positivos.

9. Ama tu cuerpo, tu mente y tu espíritu.

10. El mayor del tesoro del universo está en nosotros, lo encuentras en tu interior, en tu corazón.

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