"No todos aceptamos igual nuestro cuerpo”. Dominar el arte de desvestirse delante de la persona amada ayuda a desinhibir a la pareja y la lleva a una comunicación más espontánea y relajante.



A pesar de los años de convivencia y del amor que siente su esposo por ellas, surgen las inseguridades y dudas de ¿qué tan atractiva luces ante su pareja?; si su celulitis luce muy mal, si las caderas son muy anchas, si tiene mucho vello, si los pechos son pequeños o no están firmes, etc. Estar pendiente de esconder ciertas partes del cuerpo de la vista de la pareja, evitan una buena concentración y relajación en la relación íntima. Algunas veces ni la luz apagada es suficiente para ocultar los “aparentes defectos”.

Es cierto que en la juventud, nos volvemos un poco exigentes con el físico tanto propio como con el de nuestra pareja. Pero el tiempo y el cariño se encargan de invertir nuestra escala de valores y darnos cuenta que preferimos a una pareja feliz a una que constantemente sufre por mantenerse a dieta y no falta un día al gimnasio, para que a pesar de todo, nunca esté conforme con su físico.


Si estás segura que tu pareja te acepta tal como eres, relájate y libérate. Lo primero es liberarte de la ansiedad que se presenta al querer evitar la desnudez. Esto lo lograrás desde el plano de la intimidad, cuando tu pareja te enseñe a descubrir lo sensual que eres, independientemente de tu físico.


Hágale una sesión de a su pareja,  no hace falta ser Halle Berry, solo basta saber sacarse las prendas con cierto arte para romper con la rutina y explorar la sensualidad mutua de una manera más pasional y original



Te enseñamos la clave para desvestirte ante tu pareja


1) Cuida los detalle: Asegúrate antes de hacer tu “show” de:  depilarte las piernas, el área del bikini, las axilas. Colócate perfume en los dobles de los brazos, entre los pechos, la parte posterior de las rodillas y un poquito en la parte de atrás de las orejas. Utiliza aceite para el cuerpo para que luzcas brillante, dando la impresión de estar sudorosa.


2) Lencería: la lencería es sumamente importante, ya que es la que refleja tu personalidad. Cuando escojas la lencería, piensa no sólo en tu gusto, sino también en él de tu pareja. Si a él le gusta sentirse dominado, una lencería negra o roja es la ideal. Si por el contrario, le gusta verte sumisa y delicada, los encajes y los colores pastel son ideales para ti. .   Los ligueros y todo lo de encaje es parte del mejor vestuario para la ocasión, pero si lo que no quieres es fallar usa medias de encaje.


3) El Maquíllate: Atrevida y dominante: utiliza unas sombras oscuras, difuminándolas poco a poco, de manera que los colores claros vayan hacia adentro y los oscuros acercándose al rabillo del ojo. Colócate una máscara para pestañas negra y delinea tus ojos con un lápiz negro. No utilices demasiados polvos. Aplícate un labial rojo o café.


“Niña buena”,  usa sombras claras, como rosado o verde agua. Estas puedes aplicarlas en todo el ojo de manera uniforme. Usa un poco de rubor para darte color, pero no demasiado. Usa una máscara para pestañas café, al igual que el lápiz para delinear el contorno del ojo. No te pongas labial, sólo un poquito de brillo.


4) La canción: lo más adecuado son melodías lentas, cadenciosas pero nunca salsa o merengue, ni reggae.  La música de la película Nueve semanas y media es un clásico ideal para la ocasión.


5) Ensaya: Nunca lo hagas sin haber practicado antes. Para que todo salga perfecto, debes aprenderte la canción de memoria, saber cuando cambia el ritmo para que tú también cambies con él. Prepara una coreografía que se adecue tanto al espacio con el que dispones para bailar, como a tu flexibilidad. Antes de comenzar a practicar debes hacer unos cuantos ejercicios de relajación y estiramiento. Si puedes bailar frente a un espejo, mucho mejor, ya que con esto podrás ver tus fallas y supervisar mejor tus movimientos para que la coreografía te salga lo mejor posible.


Si no cuentas con algo que puedas utilizar como tubo para bailarle alrededor, entonces práctica con una silla, ésta te permitirá tener un mejor manejo de tu cuerpo. Otra ventaja de la silla es que podrás practicar imaginándote que tu pareja está sentada ahí. Los movimientos deben ser muy sugerentes. No debes olvidar el siguiente tip: Nunca debes cantar, le quita erotismo al momento.



Es el momento:


1.- No se vale tocar, porque le quita realismo al asunto. "Deben soñarte que vean que te tienen a unos pasos pero al mismo tiempo tan lejana, tan inalcanzable"


2.- Si te invade la vergüenza y sientes que has perdido la seguridad es de ayuda ver a la pareja a los ojos, fijamente y sin perder la concentración, no debes reírte y deberás permanecer muy atenta a lo que haces.


3.- Fuera brassier:. Primero bájate un tirante hasta la altura del hombro, luego continúa con el otro. Vuelve a subir uno dejando el otro abajo. Haz los movimientos que ya practicaste mientras juegas con los tirantes. Voltéate y mueve las caderas de manera suave, vuelve la cabeza y míralo. Desabrocha el brassier (debes asegurarte antes de que se pueda abrir fácilmente para que no se pierda la gracia del show mientras logras hacerlo). Date vuelta sin dejar que vea tu figura e inmediatamente cúbrete con las manos. Permite que él los vea luego de unos minutos de jugueteo.


4.- Lo más importante es aprender a desvestirse, pero nunca completamente.




Recuerda que una mujer segura de sí misma, es mucho más atractiva para un hombre que la mujer con el mejor cuerpo.


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