Debemos entender que el hombre y la mujer tienen intereses distintos. El hombre está orientado y motivado hacia la consecución de logros, metas u objetivos  hacia las conquistas. La mujeres estamos más interesadas en la relación en sí,  en el proceso de desarrollo.

En "Porque los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas"  de Allan y Barbara Pease,  nos dan algunos ejemplo  de cómo pensamos completamente diferente. 

Nos cuentan  que la genética es la que manda, que los hombres se encargaban de la caza mientras que nosotras  vigilábamos  la cueva y  a los hijos. Es por esta razón,  tenemos visión periférica, mientras ellos no la poseen. Es por eso, que  ellos voltean a mirar a una mujer  al pasar a su lado, enfadándonos y creyendo equivocadamente que él preferiría estar con ella y que ya no somos tan atractivas,  como la otra. Así que la próxima vez, que esto te suceda,  piensa que así es la naturaleza.

Para el hombre la comunicación tiene el propósito de dejar en claro, con el mínimo de palabras necesario y sólo se basan en el presente. Para nosotras, la comunicación tiene como fin compartir nuestros sentimientos respecto a la situación presente, pasada o posibles en el futuro. Desde tantas perspectivas como nos sea posible.


¿Por qué ellos no expresan tan seguido "te quiero" ?

Nosotras no tenemos problema alguno en decirlo. El cerebro femenino es un mundo lleno de sentimientos, emociones, comunicación y palabras. Sabemos que cuando estamos en la fase de apego  nos sentimos cómodas, queridas, adoradas,  es porque seguramente estamos enamoradas, pero un hombre nunca está seguro de lo que es el amor y siempre está confundido entre la lujuria, el enamoramiento ciego y el amor. Sólo sabe que no le puede quitar las manos de encima... ¿será eso amor? Su cerebro está ciego de testosterona, tiene una erección constante y no puede pensar. A menudo pasan años hasta que él reconozca que estuvo enamorado de una mujer. Mientras tanto nosotras si sabemos distinguir cuando no estamos enamoradas y por eso terminamos las relaciones.

Hay ocasiones en el que no están consciente o seguros de lo que sienten, debido a que no pueden establecer definidamente sus sentimientos. Es por ello,  que prefieren no decir nada al respecto. Sin embargo nosotras sí necesitamos continuamente escuchar cuál es el estado de la relación, principalmente en cuanto a sentimiento. Aún, si él no está seguro de qué es lo que siente, nosotras queremos saberlo. Es válido para él también  decirnos  que no está seguro de lo que siente,  y lo debe comunicar apropiadamente.

Es primordial saber para nosotras, el cómo se nos comunica las cosas, así  como lo que se comunica. Para ellos es suficiente que alguien le diga la información necesaria, basada en hechos tanto como sea posible. Nosotras preferimos que el mensaje sea comunicado de tantas maneras creativas como les sea posible.

La comunicación también se refleja en una tercera área de diferencia entre ellos y nosotras: la resolución de problemas. De hecho, la diferencia comienza desde el punto en el que, para ellos, si existe un problema,  hay que resolverlo, de preferencia ellos mismos. Para nosotras, lo importante es hablar de la situación, e involucrar a otros en hablar de ella.

Cuando nosotras las mujeres enfrentamos un problema, lo primero que buscamos es alguien con quién conversarlo. De hecho, para nosotras no es tan importante encontrar la solución al problema como el que alguien nos escuche. Y podemos ver cómo surge conflicto en la relación. Gray en "Las mujeres son de Venus y los hombres de Marte", señala que, para el hombre, la mujer le quita el tiempo al hablar demasiado, mientras que la mujer se siente ignorada porque el hombre no quiere escucharla.

También señala, cuando una mujer relata un problema al hombre, éste lo  interpreta como que ella quiere que él lo solucione, y en cierto sentido le hace responsable de la solución. Es por eso que, al escuchar el problema que enfrenta la mujer, el hombre decide que es preciso hacer algo, "dame sólo los detalles necesarios y yo me encargaré del resto". Pero la mujer no ha terminado de compartir sus sentimientos respecto al problema, y al notar que el hombre se impacienta con ella (porque quiere ir a resolver el problema), siente que a él no le importa cómo se siente ella, y que esto significa que ella no es importante para él.

Así que hombres, cuando una mujer te cuente algo que le sucede, no lo hace necesariamente porque quiere que le des solución a su problema, solo  quiere compartir sus sentimientos contigo. Si no tienes claro, que es lo que ella desea, pregúntale "¿Me estás contando esto porque quieres que lo resuelva o porque quieres que te escuche?" Así tu también mujer, si lo ves que está muy pensativo, déjalo solo un rato, no le preguntes que les preocupa, ellos solo desean estar solos, en su cueva.

Nuestras necesidades como personas


En general, el hombre necesita ser necesitado y admirado, mientras que nosotras necesitamos sentirnos amadas y cuidadas. Este es uno de los puntos en que se ve que la perspectiva de la pareja debe ser una de complementarse, no de ser dos personalidades iguales. También existe aquí una fuerte relación entre estas necesidades y los papeles tradicionales del hombre y la mujer, ya sean causa o resultado de éstas.

Para ellos es importante cortejarnos y "atraparnos", esto satisface su necesidad de ser admirado; para nosotras es importante sentirnos lo suficientemente valiosa para merecer el esfuerzo de ser "acechada", esto satisface nuestra necesidad de ser amada. Por otra parte, al dejar que el hombre tome la iniciativa en la relación, se satisface su necesidad de ser necesitado, y nosotras sentirnos protegidas.

Otra área importante, es la demostración física de afecto. En una encuesta realizada en Estados Unidos, donde se preguntó tanto a hombres como a mujeres,  cómo preferirían que sus parejas le demostraran afecto, la mayoría de los hombres respondieron que con un beso apasionado. Las mujeres prefirieron que sus parejas las tomaran en sus brazos.

En la relación sexual de la pareja, el hombre responde con más facilidad a estímulos físicos.  Cuando él  recibe un estímulo,  su cuerpo inicia una respuesta fisiológica. En cierta forma, se presenta una meta que alcanzar, y mientras más rápido se solucione mejor.

Nosotras, respondemos a estímulos emocionales. Nuestras respuestas se dan más en el área de los sentimientos y tomamos en cuenta todo el contexto en que se da el estímulo. Nosotras no  reaccionamos con la facilidad y prontitud con las que lo hacen ellos, nos lleva más tiempo y preparación. Para nosotras no es tan primordial un orgasmo como el compartir la experiencia con nuestra pareja.

Se da entonces la situación en que el hombre se enfoca en alcanzar la meta, y nosotras nos sentimos usadas. El hombre se sentirá satisfecho, ya que su necesidad es principalmente física, nosotras no sentiremos que somos amadas. Esto causará que la siguiente vez le sea aún más difícil responder a sus afectos, por temor de sentirse usada. El a su vez lo interpreta como que no está haciendo lo correcto, que su desempeño no es suficiente, y lo hará con más esfuerzo y enfoque, empeorando así la situación. Al final, el hombre siente que "no es lo suficiente hombre", y no satisface sus necesidades de sentirse necesitado y admirado. Nosotras que fuimos usadas, que cualquier otra mujer hubiera bastado, y al final él, no satisfizo su necesidad de sentirse amada y protegida.

Es primordial que ambos estén  conscientes, y cuidadosos en las demostraciones de afecto, sobre todo las físicas, y que sean interpretadas correctamente por la otra persona, para no tener discusiones estériles.

Para finalizar, es importante aceptar que somos diferentes y no me refiero a que uno sea mejor que el otro. Tanto ellos como nosotras tenemos características particulares y es necesario conocerlas, para tener una mejor relación, con nuestra pareja, en el trabajo o con los amigos.

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