La convicción de que la risa actúa benéficamente es muy antigua ya que se remonta a Galeno, considerado -junto a Hipócrates- uno de los padres de la Medicina Occidental alopática. Galeno e Hipócrates cultivaron la teoría de los humores. Entre ellos, la atrabilis o bilis negra decían que se cobija en el hipocondrio que es el lugar que se sitúa entre las costillas y la parte superior del estómago. La atrabilis, según estos sabios antiguos, es como la somatización de la angustia. Con lo que la risa actuaría en forma de masaje liberando la atrabilis.

Pues bien, esta antigua teoría ha sido confirmada científicamente por investigadores modernos. El doctor Marvin E. Herring -de la Escuela de Medicina Osteopática de Nueva Jersey- confirmó que la risa ejerce un masaje en el diafragma, el tórax y el abdomen beneficiando al corazón, los pulmones e, incluso, al hígado.

Un médico inglés del siglo XVII dijo: "la llegada de un buen payaso al pueblo hace más por la salud de sus habitantes que 20 burros cargados de fármacos".

A la edad de entrar en guardería, los niños se ríen unas 300 veces al día, mientras que los adultos se ríen una media de unas 17 veces al día (mujeres y hombres ríen por igual, pero de cosas diferentes)

Según el psicólogo Steven M. Sultanoff, antiguo presidente de la Association of Applied and Therapeutic Humor, el sentido del humor influye en nuestra salud de diferentes formas. "El humor estimula la risay, como sabemos, la estimulación fisiológica a través de la risa conlleva una serie de beneficios para la salud. Parece reducir el estrés; estimula la producción de inmunoglobulina A y tiende a estimular los linfocitos T, que son anticuerpos que combaten las infecciones. También reduce la hormona del estrés, que puede debilitar la respuesta inmunitaria.

Numerosas investigaciones han mostrado cómo las personas que sienten de forma crónica emociones estresantes, como la rabia, depresión o ansiedad, sufren un impacto negativo en su salud debido a dichas emociones. Los estudios más numerosos se han realizado en enfermedades del corazón y muestran que las personas crónicamente enfadas y hostiles tienen un riesgo de 4 a 5 veces mayor de tener un ataque cardíaco que el resto de las personas. Quienes tienen una actitud negativa y pesimista hacia la vida son más susceptibles a padecer enfermedades habituales como resfriados y problemas digestivos.

La risa produce una estimulación que es a la vez relajante. La risa estimula también indirectamente las endorfinas, que son los analgésicos naturales de nuestro cuerpo, aumentando la tolerancia al dolor.

Pero la risa no sólo nos proporciona una estimulación fisiológica sino también nos proporciona una experiencia emocional satisfactoria. Si una persona está deprimida o enfadada y alguien la hace reír con algún comentario gracioso, su estado de ánimo cambia inmediatamente y la ira o depresión se desvanecen, al menos momentáneamente. Por eso el sentido del humor es una poderosa arma para utilizar en los momentos difíciles de nuestras vidas.

El humor es también una experiencia social, nos ayuda a sentirnos más relajados con los demás, fomenta la sensación de unidad y pertenencia al grupo y reduce los sentimientos de soledad o aislamiento. Cuando te ríes con otra persona te sientes más unida a ella.

El sentido del humor supone creatividad e ingenio, implica un modo de ver las cosas diferentes, absurdas y burlescas, que acaba con el exceso de seriedad con el que demasiadas veces enfrentamos la vida. Nos ayuda a ver las cosas desde diferentes perspectivas. Por tanto, estimula nuestra creatividad. De hecho, el doctor William Fry, profesor de psiquiatría de la Universidad de Stanford considera que la creatividad y el humor son idénticos. "Ambos implican poder juntas dos cosas que no tienen una conexión obvia y crear una relación". Por tanto, el sentido del humor es un modo de pensar e interpretar la vida.

Los científicos nos dicen que REÍR 5 MINUTOS EQUIVALE A 45 DE AERÓBIC.

Lo que muestran las investigaciones scientificas. Las personas estresadas que tienen un gran sentido del humor se vuelven menos ansiosas y deprimidas que aquellas en las que el sentido del humor está menos desarrollado, según la investigación de los psicólogos Herbert Lefcourt (University of Waterloo) y Rod Martin (University of Western Ontario)
Investigadores de la West Chester Univertity, en Pennsylvania encontraron que los estudiantes que utilizaban el sentido del humor como un mecanismo de afrontamiento tenían más posibilidades de tener un estado de ánimo positivo.

En un estudio con ancianos deprimidos y suicidas, los pacientes que se recuperaron fueron los que mostraron tener sentido del humor (Joseph Richman, Albert Einstein Medical Center).

Los niveles de inmunoglobulina A, un anticuerpo secretado con la saliva para proteger contra gérmenes invasores de las vías respiratorias altas, decae durante el estrés, pero decae menos en personas que puntúan a más alto en las escalas para medir el sentido del humor.

Un estudio realizado con niños enfermos de cáncer mostró que aquellos con mayor sentido del humor, tenían un mejor ajuste psicológico al cáncer, de modo que les resultaba más fácil vivir con esta estresante enfermedad. También tenían menos infecciones que los niños con menos sentido del humor.


Experiencias de autocuración por el humor


Son numerosas las pruebas de que el humor nos protege de la enfermedad y nos puede ayudar a sanar. Es el caso de Norman Cousins, autor de Anatomía de una enfermedad, quien narra en su libro cómo se curó gracias a la risa de una enfermedad tan grave como la espondilartritis enquilosante tras ser desahuciado por los médicos e intoxicado con los fármacos que le recetaron.

El autor, periodista científico colaborador de las más importantes revistas médicas norteamericanas, recordó entonces que Galeno, en el siglo I, situaba en el hipocondrio el lugar donde se localiza la angustia. Cousins acababa de llegar de Rusia cuando se le manifestó la enfermedad tras un viaje estresante y lleno de fracasos profesionales. Así que entendió que lo inminente era liberar su hipocondrio a través del masaje que la risa proporciona y exteriorizar así su agresividad contenida. ¿Y cómo lo hizo? Pues encerrándose en una habitación con vídeos de Buster Keaton, Charles Chaplin, el gordo y el flaco y otros muchos igualmente graciosos que pudo encontrar. Singular "tratamiento" que acompañaría con grandes dosis de vitamina C.

Cousins cuenta en el libro que descubriría así que diez minutos de risa visceral y franca equivalen a dos horas de sueño libre de dolores. Y lo explica: su médico, el doctor Wiliam Hitzig, le había hecho una prueba comparando la velocidad de sedimentación de su sangre antes y después de una sesión de risa, comprobando con sorpresa que ésta se reducía.
Y como la velocidad de sedimentación es reflejo de la magnitud de una inflamación o infección existente en el cuerpo, era una buena señal. Después, el proceso curativo demostró que ese descenso no era momentáneo sino acumulativo. A raíz de esto, Cousins fue llamado para que colaborara con la UCLA (la red de hospitales de California) y allí convirtió su labor en un apostolado y una asesoría para médicos. Después, en Principios de autocuración, expondría esa experiencia en la que ayudó a numerosos enfermos de cáncer.
William Fry, investigador norteamericano con quien el latinoamericano Luis Muñiz ha trabajado en Nueva York y que preside la Sociedad Internacional de Estudios sobre el Humor, equipara la risa a una forma de ejercicio físico que obliga a jadear y a resoplar, y que acelera el ritmo cardíaco, eleva la presión sanguínea, aumenta la frecuencia respiratoria y el consumo de oxígeno, estimula los músculos de la cara y del vientre... además de relajar a los que no participan en el acto de la risa.

Es más, la risa restablece la homeostasis -es decir, el equilibrio biológico- tanto de las células como de todo el organismo.

Cultivar el sentido del humor a lo largo del día es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu salud. En cada cosa que hagamos, incluso estando solos, podemos encontrar algo gracioso si estamos predispuestos a ello.

Para sentir los beneficios del sentido del humor, obviamente hay que tener primero sentido del humor. Algunas personas parecen tener más que otras y son las que más se benefician de sus efectos. Pero eso no significa que si hasta ahora no has tenido mucho sentido del humor no puedas empezar a tenerlo si te lo propones. Lo primero que has de hacer es preguntarte por qué hasta ahora has tenido tan poco sentido del humor. ¿Tal vez es porque tiendes a tomarte la vida demasiado en serio y no te permites bromear con cosas "serias"? ¿Tal vez piensas que ya no tienes edad para estar de broma? ¿A la vez otras emociones negativas intensas te han hecho perder el sentido del humor, como la ansiedad, la depresión, etc.? En cualquier caso, para empezar a beneficiarte del sentido del humor, has de empezar por desear hacerlo.

El siguiente paso consiste en descubrir cómo es tu sentido del humor: observa qué cosas te hacen reír. Luego busca películas, libros, revistas, páginas webs, etc. que encajen con ese tipo de humor.

Reírse de uno mismo es quizás el modo más terapéutico del humor. La risa, en sí misma es beneficiosa por sus efectos fisiológicos, pero la risa que nos beneficia emocionalmente es la que nos ayuda a ver nuestros problemas desde diferentes perspectivas y a no ser tan trágicos. Por tanto, observa tu vida, tus problemas, tu situación, tus defectos, tu mala suerte y trata de hacer un chiste con ellos. Pero no utilices esta estrategia para evadirte o huir, sino para normalizar tu estado de ánimo y sentirte mejor para así poder buscar soluciones efectivas a dichos problemas.

Rodéate de personas con sentido del humor. Comparte con ellos las historias humorísticas que conoces; eso las hará incluso más divertidas.

Al concluir, los efectos que la risa produce en el organismo humano son múltiples. Todos ellos positivos y recomendables. Algunos de estos son:

· Ejercicio: Con cada carcajada se pone en marcha cerca de 400 músculos, incluidos algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar con la risa.

· Masaje: La columna vertebral y los cervicales, donde por lo general se acumulan tensiones, se estiran. Además, se estimula el bazo y se eliminan las toxinas. Con este movimiento el diafragma origina un masaje interno que facilita la digestión y ayuda a reducir los ácidos grasos y las sustancias tóxicas.

· Limpieza: Se lubrica y limpian los ojos con lágrimas. La carcajada hace vibrar la cabeza y se despeja la nariz y el oído.

· Oxigenación: Entra el doble de aire en los pulmones, de ahí que la piel se oxigene más. En concreto, los pulmones mueven 12 litros de aire, en vez de los 6 habituales, lo que mejora la respiración y aumenta la oxigenación. Con esto se desmiente la idea de que la risa provoca arrugas en el rostro, ya que lo tonifica.

· Felicidad: Favorece la producción de endorfinas y encefálicas en el cerebro, que son los neurotransmisores (formados por cadenas de aminoácidos) que se encuentran sobre todo en el sistema linfático y cuya función es combatir el dolor disminuyendo la receptividad del organismo ante estímulos dolorosos; es así como la risa estimula la producción de endorfinas y, por tanto, disminuye la intensidad de los fenómenos dolorosos.
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